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lunes, 20 de julio de 2020

El motivo por el que sudas de más (por las noches).


El motivo por el que sudas de más (por las noches).




El estrés o un problema médico como la diabetes o el hipertiroidismo pueden estimular la sudoración. Pero hay otra razón: la cena. Estas son las medidas que te ayudarán a combatir el sudor nocturno.



Una buena noche de sueño puede alterar completamente tu estado de ánimo, energía y productividad para mejor. Sin embargo, es muy difícil dormir bien cuando te despiertas empapado en sudor.
Cualquiera que haya experimentado sudores nocturnos conoce bien esta secuencia: te vas a la cama, te duermes y a las tres horas, te despiertas sudando. Suspiras y piensas: "No, otra vez no". A regañadientes, sales de la cama, te cambias el pijama húmedo y pones un nuevo juego de sábanas.
Si te levantas cada mañana empapado en sudor, probablemente en un momento u otro hayas buscado el motivo en Google, tecleando frenéticamente: "lo que causa los sudores nocturnos" Pero la verdad es que no hay una sola causa.
No siempre enmascara enfermedades
Los sudores nocturnos no siempre están relacionados con un problema médico, el calor o los sofocos de la edad. Determinados alimentos y bebidas pueden favorecer la hiperhidrosis (sudoración excesiva generalizada o localizada) en personas sanas.
Un problema que, según un estudio de la Universidad de Oklahoma (EE.UU) publicado en Annals of Family Medicine, afecta al 34 por ciento de adultos, pero que “en la mayoría de casos no debe preocuparnos, ya que aunque resulta muy incómodo, no se trata de nada grave”, afirma Salvador Álvarez Martín, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el HC Marbella International Hospital.
La investigación sugiere que el cuerpo usa el sudor para reducir la temperatura de su núcleo cuando aumenta por encima de un umbral llamado zona termoneutral’.



En la mayoría de los casos, el sudor es una reacción corporal que “ocurre cuando el organismo tiene que ‘ajustarse’ a alguna situación”, explica la doctora Mercedes Abizanda, Ginecóloga y Coordinadora Grupo de Atención a la Mujer de SEMERGEN.
El objetivo es mantener el cuerpo en una temperatura constante de unos 36,5º C (la zona termoneutral), y para alcanzarla el cuerpo suda. Tener un poco de sudor en la frente o en la almohada al levantarte es normal, ya que el cerebro reajusta la temperatura corporal que normalmente varía desde su punto más alto al atardecer, hasta el más bajo al amanecer. Pero si las sábanas están mojadas o tienes el cuerpo empapado, normalmente rostro y pecho, es excesivo.
Cuándo debes consultar al médico
Hay muchos factores que pueden estar detrás de la hiperhidrosis como un uso excesivo de ropa de cama, la ansiedad o el estrés, hasta procesos inflamatorios. Los sudores nocturnos también pueden ser un efecto secundario de la medicación, incluidos los recetados para la depresión. Incluso, una revisión publicada en el Journal of the American Board of Family Medicine sugiere que pueden ser un síntoma de enfermedades autoinmunes, problemas cardíacos o apnea del sueño, lo que puede hacer que dejes de respirar momentáneamente mientras duermes.





martes, 7 de julio de 2020

Incluso aunque te muevas mucho, dormir en pareja favorece el descanso y es bueno para tu cerebro.


Incluso aunque te muevas mucho, dormir en pareja favorece el descanso y es bueno para tu cerebro.




Contrariamente a lo que se creía, tener compañía en la cama no dificulta el descanso. Al contrario, ayuda a dormir más profundamente y, según un nuevo estudio, mejoraría la memoria y la salud mental.



Las parejas que duermen juntas en la misma cama mejoran la etapa de descanso de sus sueños, conocida como sueño de movimientos oculares rápidos, o REM, por sus siglas en inglés. Es la conclusión principal de un estudio publicado por la revista Frontiers in Psychiatry y realizado por un grupo de científicos del Centro de Psiquiatría Integrativa (ZIP), en Alemania, en el que se evalúa la arquitectura del sueño en parejas que comparten cama.
El sueño es muy importante para una gran cantidad de funciones corporales y cognitivas. Por ejemplo, la salud cardiovascular, el sistema inmunitario, el metabolismo, la formación de la memoria, la regulación de las emociones y, probablemente, también el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer (de hecho, pasar una noche en blanco te hace más vulnerable) o el cáncer dependen de cómo duermes. Por lo tanto, es fundamental estudiar los factores que influyen en la calidad del sueño”, explica Henning Johannes Drews, autor principal de este estudio.
Menos despertares
Tras analizar los patrones de sueño de 12 parejas jóvenes (hererosexuales y sin problemas de salud) de entre 18 y 29 años que pasaron cuatro noches en un ‘laboratorio de sueños’ descubrieron que la fase de sueño REM aumenta y te interrumpe menos en las parejas que duermen en la misma cama en comparación con las que lo hacen de de forma individual.
La fase REM está asociada con sueños intensos, con la regulación de las emociones, la consolidación de la memoria, las interacciones sociales, incluso con la resolución creativa de problemas, según señala la publicación en un comunicado.



Más sintonía
El equipo de investigadores también descubrió que las parejas sincronizan sus patrones de sueño cuando duermen juntos y, cuanto más alto califican la importancia de la relación en su vida, más fuerte es la sincronización.
Aunque los expertos vieron que las parejas que comparten lecho registraban un mayor movimiento de las extremidades, este no perturba la arquitectura del sueño.
Mientras que tu cuerpo es un poco más inestable cuando duermes con alguien, tu cerebro no lo es", comenta Henning Johannes Drews, autor principal de este estudio, como posible explicación.
Mejor en compañía
Los investigadores midieron los parámetros del sueño tanto en presencia como en ausencia de la pareja mediante la polisomnografía simultánea dual, una prueba que consiste en seguir el sueño a través de ondas cerebrales, movimientos, respiración, tensión muscular y actividad cardiaca.
Además, los participantes completaron un cuestionario sobre la duración de la relación de pareja, el grado de amor ‘pasional’ y la importancia de la relación en sus vidas, todo ello para medir las características de la relación. También se les preguntó sobre el cronotipo, si eran más de madrugar o de acostarse tarde.





jueves, 2 de julio de 2020

Mentalidad victimista, quejarse por todo sin hacer nada para cambiar.


Mentalidad victimista, quejarse por todo sin hacer nada para cambiar.




Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sido víctimas de las circunstancias. Las cosas a veces se tuercen. No salen como habíamos previsto. La adversidad llama a nuestra puerta con peculiar insistencia. Los sueños se rompen. Las soluciones se convierten en problemas…
En esos momentos, todos nos hemos quejado. Hemos pensado en nuestra mala suerte. En las ironías del destino. Nos preguntamos por qué nos ha pasado justo a nosotros. Nos auto compadecemos. Es normal. Necesitamos liberarnos de esa frustración y renegociar nuestras esperanzas para alinearlas con la realidad. Pero luego nos ponemos de pie. Recomponemos los pedazos rotos y seguimos adelante.
Algunas personas, sin embargo, se quedan atrapadas en ese bucle de autocompasión y terminan cayendo en la trampa del victimismo.

Locus de control externo, cuando la culpa es de todos los demás

Todos atravesamos momentos difíciles, afrontamos pérdidas y crisis, enfermamos y fracasamos, pero hay personas que se quedan atascadas en esas situaciones desarrollando una visión sombría del mundo. Entonces se convierten en víctimas de sí mismas.
Las personas con una mentalidad victimista se quejan constantemente de cuán difícil es su vida, pero si alguien les ofrece soluciones para cambiarla, se aferrarán con uñas y dientes a su larga lista de “Sí, pero…”.
Son auténticos especialistas en buscar problemas para cada solución. Y si le hacen notar esa actitud, es probable que respondan diciendo que no somos capaces de entender cuán dura ha sido su vida y añadirán todo tipo de experiencias para consolidar su posición de víctimas.
Detrás de la mentalidad victimista se encuentra un locus de control externo. El locus de control son las creencias respecto a las causas de nuestras experiencias y los factores a los cuales atribuimos nuestro éxito o fracaso.
Las personas con un locus de control externo creen que no tienen poder sobre sus vidas y atribuyen sus éxitos o fracasos a factores externos que escapan de su voluntad. Si su relación se rompe, echarán la culpa a su pareja. Si les echan del trabajo, culparán a su jefe. Si fracasan en un proyecto, culparán a la sociedad.
No suelen hacer examen de conciencia ni se preguntan cómo han contribuido a lo que ha pasado porque están convencidas de que son víctimas. La responsabilidad no es suya. Creen que la vida está más allá de su control y que el mundo conspira en su contra, poniéndoles los obstáculos mayores, las pruebas más desafiantes y las desgracias más terribles.
Así terminan convenciéndose de que “la vida es muy dura”, que “no se puede confiar en nadie” porque “todos están en mi contra” o que “la desgracia siempre está a la vuelta de la esquina”. Frases que a menudo salpican sus conversaciones dejando entrever una indefensión aprendida.
La indefensión aprendida se produce cuando estas personas se convencen de que ya no tiene sentido luchar porque, hagan lo que hagan, no podrán cambiar las circunstancias. Entonces se convierten en meros espectadores de su vida. Se sientan al lado del camino a criticar y lamentarse de lo que les ocurre sin mover un dedo para intentar mejorar la situación.

Los beneficios insospechados del victimismo