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martes, 23 de junio de 2020

Así beneficia al cerebro de los hombres usar Internet (en la vejez).


Así beneficia al cerebro de los hombres usar Internet (en la vejez).




Un estudio demuestra que los beneficios que obtienen los hombres por el uso de la red son mayores que en las mujeres. Fomentar esta ‘habilidad’ puede ayudar a envejecer mejor y reducir la posibilidad de demencia.




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El declive cognitivo asociado a la edad puede aumentar las posibilidades de padecer demencia, por eso es tan importante prevenir su deterioro con medidas sencillas que ayuden a mejorar la salud cerebral y la longevidad.
Y es que el estilo de vida tiene un papel clave en la salud y en la calidad de vida en general. Pero si hay una etapa en la que cobra especial importancia es durante el envejecimiento. Por ello, aunque es cierto que para envejecer de forma saludable hay que trabajárselo desde edades tempranas, hay ciertos hábitos fundamentales para tratar de preservar el mejor estado posible, tanto físico como cognitivo y emocional, durante la vejez.
En este sentido, algunos estudios han demostrado que el uso de internet en la vejez está relacionado con una mejor salud cognitiva. Pero ahora por primera vez, investigadores de la Universidad de Ginebra (Suiza) han analizado si existen diferencias entre sexos en este ámbito. Sus resultados indican que el uso de Internet está asociado a un menor deterioro cognitivo en hombres que en mujeres.
Los estudios anteriores habían comprobado que los hombres mayores usan internet (además de otros dispositivos) durante más tiempo al día y para actividades más variadas como la búsqueda de información, y también tienen una historia personal de un uso más intenso de la tecnología. Por su parte, las mujeres suelen utilizar Internet más para comunicarse con amigos y familiares.
Para el estudio realizaron pruebas a 897 adultos de edad avanzada a lo largo de seis años. El análisis TMT fue una de ellas, una prueba neuropsicológica de atención visual que consiste en tratar de conectar diferentes puntos de la forma más rápida y precisa posible. Los hombres resolvieron más rápidamente los test TMT. Los autores creen que una de las causas puede ser un uso diferente de Internet según el sexo. 
Por otro lado, aunque se ha animado a los adultos mayores a mantenerse activos y a estimular su memoria y el aprendizaje (usar el cerebro para no perderlo, como un músculo más), nuevas investigaciones indican que no todas las actividades mentales mejoran la función cognitiva, sino que son las tareas más exigentes a nivel cognitivo las que realmente tienen efectos beneficiosos para el cerebro.
Es decir que escuchar música clásica o hacer puzzles no proporciona beneficios notables, en cambio aprender algo nuevo sí (como el uso de las nuevas tecnologías) porque mantiene comprometido y activo al cerebro. De hecho, las personas cuya profesión requiere un alto nivel de concentración y tengan que ejercitar la mente tienen mucho ganado. Porque lo primordial para nuestro cerebro no es el número de neuronas con que cuenta (que con los años progresivamente van a ir disminuyendo), sino la calidad de sus conexiones sinápticas. Los nuevos aprendizajes, aún en la edad adulta o en mayores, y una actividad mental continuada favorecen el desarrollo de nuevas interconexiones. Es por esto que la estimulación cognitiva aporta numerosos beneficios al cerebro.
No obstante, además de mantener intacta esa curiosidad y no dejar de buscar nuevos retos en la vida, hay otros factores que pueden ayudarnos a mejorar el rendimiento cognitivo en la vejez.
  • Mantenerse activo. Tanto por su capacidad terapéutica como preventiva, la práctica de ejercicio físico repercute positivamente en nuestro cerebro. La evidencia disponible demuestra de forma contundente que realizar ejercicio tiene importantes ventajas para la salud del mayor. Además de mejorar la calidad del hueso, la fuerza muscular y la elasticidad, el sistema inmunológico y la funcionalidad cardiorrespiratoria también se ven favorecidos considerablemente.
    Asimismo, mejora el aprovechamiento de la reserva cognitiva y disminuye el riesgo de padecer depresión, ansiedad y estrés. Tanto es así que numerosos estudios han demostrado que el ejercicio físico disminuye el riesgo de sufrir cualquier tipo de demencia en la vejez y puede reducir hasta en un 40 por ciento el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular. Esto no significa que cualquier actividad física valga. A la hora de practicarla, es muy importante su adaptación a las capacidades de cada persona y usar la ropa y el calzado acordes al tipo de ejercicio que se va a realizar.
  • Comer bien. Nuestra salud está influenciada en gran medida por la dieta, por lo que una nutrición sana es un aspecto esencial para el buen envejecimiento y el control de algunas enfermedades crónicas. Aumentar el consumo de fruta, verdura y fibra, a la vez que se reduce la ingesta de grasas, es recomendable a todas las edades, pero más si cabe para el adulto mayor. Para mejorar el rendimiento cognitivo con la comida debes asegurarte de que tu cerebro consigue nutrientes, que son glucosa, ácidos grasos omega-3, aminoácidos y antioxidantes. La vitamina E también puede ser buena para la salud del cerebro. Las tal y tal están entre los alimentos que pueden contribuir a mejorar la salud cerebral.
  • No descuidar la vida social. Las relaciones sociales son el super ‘seguro’ de la salud mental. No hay nada que nos siente mejor que compartir un rato con la familia o los amigos.




miércoles, 17 de junio de 2020

Los suspiros se originan en distintas partes del cerebro.


Los suspiros se originan en distintas partes del cerebro.

Comprender el control de las emociones por parte del cerebro es un objetivo central de la neurobiología.

Un grupo de neuronas controla varios tipos de suspiros, pero reciben sus instrucciones de diferentes áreas del cerebro dependiendo de la razón del suspiro, según un estudio que publica la revista 'Cell Reports'.
Los humanos y otros mamíferos suspiran automáticamente una vez cada pocos momentos para mantener la función pulmonar adecuada. Este llamado suspiro basal es parte del proceso de respiración normal y ocurre automáticamente, sin que tengamos que pensarlo. Pero más allá de cumplir un propósito fisiológico esencial, los suspiros también ocurren como respuestas conductuales a emociones que van desde el estrés y la molestia hasta el alivio.
"Queremos entender cómo todas estas entradas diversas, tanto emocionales como fisiológicas, conducen al mismo rendimiento conductual", señala Peng Li, fisiólogo y profesor asistente en el Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).
Comprender el control de las emociones por parte del cerebro es un objetivo central de la neurobiología y la psiquiatría, pero es difícil debido a los desafíos para descubrir los estados cerebrales emocionales y sus complejos resultados.
Debido a que los suspiros ofrecen una salida simple y medible del cerebro, Li y sus colegas los usan para aprender más sobre cómo se comunican los circuitos neuronales para regular las respuestas conductuales.
Investigan cómo distintos circuitos neuronales permiten que el cerebro controle los suspiros y la respiración en diferentes contextos, estudiando los circuitos en ratones, que también exhiben suspiros basales y emocionales y tienen cerebros que son arquitectónicamente similares a los de los humanos.
Anteriormente, Li y sus colegas identificaron las neuronas y las vías que regulan el suspiro basal. En este nuevo estudio, los investigadores rastrearon desde las llamadas neuronas NMB (abreviatura de neuronas que expresan Neuromedina B) para ver qué señales estaban recibiendo cuando los ratones estaban bajo estrés, y encontraron una docena de regiones del cerebro anterior que envían entradas directas al centro de control de suspiros.
Cuando los ratones fueron confinados a un espacio pequeño, induciendo un estado de tipo claustrofóbico, su índice de suspiros aumentó de dos a tres veces.
Utilizando herramientas genéticas, los investigadores identificaron otro tipo de neuronas en una de las regiones del prosencéfalo, llamadas neuronas que expresan hipocretina (HCRT), que disparaban bajo estrés y enviaban señales a las neuronas NMB. Luego, los investigadores activaron artificialmente las neuronas HCRT, sin limitar a los ratones, y vieron el mismo cambio en la tasa de suspiros.
Cuando los investigadores silenciaron las neuronas NMB, tanto el suspiro basal como el suspiro inducido por el estrés disminuyeron drásticamente en los ratones. Sin embargo, cuando silenciaron solo las neuronas HCRT, solo el suspiro inducido por el estrés disminuyó mientras que el suspiro basal no se vio afectado.
Los investigadores descubrieron que las neuronas HCRT también eran responsables de un aumento de la frecuencia respiratoria cuando los ratones estaban bajo estrés por confinamiento. Dado que las neuronas NMB solo controlan los suspiros y no la respiración regular, este hallazgo indica que las neuronas HCRT están enviando señales a otras partes del cerebro simultáneamente para activar diferentes comportamientos inducidos por el estrés.
"Así que hemos encontrado el circuito que regula todos los tipos de suspiros, pero activa los suspiros por diferentes razones utilizando señales de entrada de diferentes partes del cerebro -destaca Li-. Y encontramos otro grupo de neuronas que inducen suspiros en respuesta a este estrés claustrofóbico, pero también regula otros productos relacionados con la claustrofobia".
"Estos hallazgos nos dan pistas sobre cómo está conectado el cerebro para controlar diversas respuestas conductuales y fisiológicas a las emociones", concluye.






lunes, 15 de junio de 2020

¿POR QUÉ LOS ÚLTIMOS KILOS SON LOS QUE MÁS CUESTA PERDER?.


¿POR QUÉ LOS ÚLTIMOS KILOS SON LOS QUE MÁS CUESTA PERDER?.



No importa si durante meses o semanas has hecho todo según las normas: reducir el consumo de calorías, tener una rutina de ejercicio físico…Llega un momento en el que los kilos que uno pensaba perder parecen anclados irremediablemente a nuestro cuerpo.  ¿Por qué los últimos kilos son los que más cuesta perder?
Y la respuesta la da Peter Rogers, experto en biología y psicología. De acuerdo con Rogers, al embarcarse en una dieta, hay dos motivos por los cuales la pérdida de peso se detiene o disminuye notoriamente. El primer motivo es que el gasto de calorías disminuye con la pérdida de peso. Esto ocurre porque un cuerpo de menos peso, precisa menos calorías.
La segunda razón por la que perder peso se vuelve progresivamente difícil es que aunque se pierdan kilos, llega un aumento del apetito. Esto ocurre porque la hormona leptina le dice a nuestro cerebro cuánta grasa se almacena en nuestro cuerpo. Cuando tenemos más grasa almacenada, la leptina aumenta y reduce el apetito. Pero cuando perdemos grasa corporal, el freno de la leptina se activa y el hambre se acelera.




A largo plazo, los cambios en el gasto calórico y las reservas de grasa corporal, estabilizan el peso corporal. Pero sus efectos apenas se notan a corto plazo, es decir: tenemos hambre cuando nuestro estómago le dice a nuestro cerebro que está vacío, o casi vacío.
Desafortunadamente este órgano no tiene un contador de calorías y podemos ingerir muchas más de las que necesitamos. La cantidad que ingerimos está determinada por el contenido de grasas, carbohidratos y proteínas de los alimentos y en parte por su volumen. Por ejemplo, si la comida contiene más fibra, es difícil excederse. Por ello darse un atracón de frutas y verduras es muy complicado.


Nuestro peso peso se equilibra dependiendo de tres variables. el atractivo de los alimentos que incluimos en nuestra dieta, nuestra moderación al consumirlos y la energía que gastamos en la actividad física. “Podemos cambiar las tres variables – explica Rogers –, aunque elegir alimentos con menor densidad de energía puede ser una estrategia especialmente efectiva para reducir el peso”.