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viernes, 27 de marzo de 2015

Vientre plano: la clave no es el ejercicio

Vientre plano: la clave no es el ejercicio


Matarse a abdominales no es el camino ideal ni el más eficaz ni el más corto ni (desde luego) el más fácil para lograr un vientre plano y tonificado (que es lo que quieres las mujeres) ni la tableta que ellos ansían.


Comer de forma equilibrada puede ayudarte más que hacer mil repeticiones.
Hay muchos mitos entorno a este problema. Pero la realidad es que para aquellos que busquen resultados permanentes en el estómago y en los flancos, la estregia debe ser otra.
 Estamos de acuerdo en que el objetivo es combatir y eliminar la grasa, pero esto no se logra sólo con el ejercicio. Existen ciertos factores que te pueden hacer más vulnerable (da igual si eres hombre o mujer), algunos se puede modificar y otros no, pero si los conoces tendrás más posibilidades de salir venced@r. 
La edad no perdona. Esto es irremediable, cuantos más años tengas más tendrás que trabajártelo.  El metabolismo también influye. Deshacerse de la grasa es más difícil con la edad y entre aquellos individuos de metabolismo más lento.
En el caso de las mujeres, el embarazo y los cambios físicos y hormonales hacen mella en su anatomía. Pero con tesón se puede volver a recuperar el tono. En este caso es necesario diseñar un plan de trabajo con ejercicios específicos, como los del suelo pélvico.
El impacto de la dieta en esta zona del cuerpo es bestial, y va en serio. Lo que comes es determinante. Si quieres conseguirlo, antes que el ejercicio debes empezar a seleccionar mejor lo que te metes en la boca.
Según cuenta Joan Williams, entrenadora personal de un gimnasio del centro de Londres, a BBC News: "los abdominales dependen en un 80% de lo que comes y en un 20% del ejercicio".
Así que puedes hacer millones de abdominales, pero si no cuidas tu dieta no vas a ver ningún cambio.
Los expertos recomiendan seguir una alimentación baja en grasa, con pocos carbohidratos y mucha proteína, en la que predominen las frutas, las verduras y los cereales. Otro truco que funciona: ir reduciendo progresivamente la ingesta de azúcar, y aumentando la de vegetales



Correr te ayudará a eliminar la grasa localizada.

En cuanto al 20% que corresponde al ejercicio, no vale tampoco enfocarse únicamente en la zona.
Es necesario realizar un entrenamiento completo del cuerpo, incluidos ejercicios aeróbicos. 
Es más, varios estudios han demostrado que hacer cardio es mucho más efectivo que hacer abdominales. El ejemplo más claro es éste: Dos hombres de peso y altura, uno se dedicó a correr y otro a hacer abdominales, y el resultado fue más positivo para el que hacía ejercicio aeróbico.

Por tanto correr, saltar a la comba, montar en bici o nadar son actividades que te ayudarán a alcanzar esa reducción de grasa que es el requisito previo de unos abdominales perfectos.

lunes, 16 de marzo de 2015

¿Por qué siempre te pones enfermo en vacaciones (o fin de semana)?

¿Por qué siempre te pones enfermo en vacaciones (o fin de semana)?



El trabajo y el ritmo diario suele mantenernos ocupados y alerta. Sabemos (y el organismo también) que no podemos permitirnos el lujo de caer enfermos. Y vamos tirando como podemos, hasta que llegan las vacaciones.


El dolor muscular es uno de los síntomas principales de la enfermedad el ocio.
Entonces, de pronto, algunas personas empiezan a encontrarse mal. Les duele la cabeza, tienen náuseas, dolores musculares, e incluso infecciones comunes como resfriados y gripe. ¿Qué diablos pasa?
Es como si las hormonas del estrés te ayudaran a cumplir con las fechas límite en el trabajo, pero después se descompensaran dejándote expuesto a las infecciones.
Un psicólogo holandés ha hallado las respuesta: sufres el síndrome o la enfermedad del ocio.
Mientras estás trabajando (en activo), tu cuerpo produce adrenalina y esto te permite adaptarte al estrés. Al mismo tiempo, tu sistema inmunológico aumenta su capacidad y esto aumenta tu resistencia a las enfermedades.
"Las personas con un sentido de responsabilidad hiperdesarrollado, perfeccionistas y ambiciosos suelen padecer este síndorme" explica el profesor Ad Vingerhoets, de la Universidad de Tilburg.
De manera que la adrenalina (y otros sustancias como el cortisol) les ayudan a lidiar con el estrés y también refuerzan su sistema inmunitario para luchar contra las infecciones y mantenerse sanos. Pero al pasar de una actividad frenética al descanso total, sin una transición, se produce un colapso en el sistema.
Y es que, para algunos, romper la rutina diaria puede ser más peligroso que para otros. 
Por eso, en estos casos, se recomienda realizar algo de ejercicio físico al terminar la jornada (o la semana) laboral en lugar de irse directamente a casa a tirarse al sofá.


La falta de actividad puede provocar mareos, nauseas y cefalea.
Dar un paseo, ir a cenar, a un concierto... Buscar actividades recreativas que nos mantengan ocupados (de otro modo) y, poco a poco vayan, ir disminuyendo la intensidad.
Otra recomendación, a nivel psicológico, es tratar de mantener el equilibrio en la vida.
"Hay que concenciarse de que además del trabajo hay otras cosas divertidas e interesantes en la vida", explica el experto. 
"Suele haber un aumento en la cantidad de trabajo en los días previos a las vacaciones, que debería evitarse. La gente debería disminuir su cantidad de trabajo antes de su descanso anual", añade.
Por otro lado, a media que Vingerhoets profundizaba en investigación descubrió que, en muchos casos, la enfermedad del ocio estaba asociada a la aparición de un evento importante en la vida como una boda, el nacimiento del primer hijo o un cambio de trabajo.
Estos cambios radicales ponen a prueba nuestra resistencia. Por eso se debe actuar con calma y naturalidad, y de nuevo, recurrir al ejercicio físico para descargar nervios y ansiedad. Buscar una aficción y ser constante evitará muchos conflictos internos.

"El deporte despeja la mente y ayuda a equilibrar nuestro cuerpo", concluye el experto.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Tomar café al despertarnos y otras 17 cosas que hacemos al revés

Tomar café al despertarnos y otras 17 cosas que hacemos al revés



¡Oh, no! Hay muchas, muchísimas cosas que hacemos mal (a diario) sin saberlo, ya sea por costumbre, porque alguien nos dijo que es bueno o porque se ha generalizado.


Beber agua es sano pero sin pasarse. Dos litros y medio al día, contando lo que aportan los alimentos.
Laura Muñoz, del Grupo Hospitalario Quirón, nos saca del error y nos explica cómo realizarlas correctamente:
Tomar café al despertar: El cuerpo dispone de un reloj interno que se encarga de aumentar el grado de alerta a primera hora de la mañana con el incremento de la producción de cortisol.
Estos niveles van disminuyendo en las horas posteriores, por lo que resulta más efectivo posponer el consumo de café dos o tres horas tras levantarse.
Lavarse mucho: El agua rompe el manto lipídico y la capa córnea que protegen la piel, y causa que esta se deshidrate. Para evitarlo, lo mejor es lavarse las manos un máximo de cinco veces, ducharse una única vez al día, incluyendo el pelo, al contrario de lo que se pueda pensar, el cabello no se pudre si se lava a diario, y emplear productos neutros.
Cepillarse los dientes nada mas comer: Si se ha ingerido alimentos con alto contenido ácido (frutas, jugos, vino o café) se deberá esperar 30 minutos para lavarse los dientes. De lo contrario, se expandería el ácido por toda la boca y aumenta el riesgo de sufrir caries.
Hay que dejar actuar a la saliva para que neutralice el pH de lo que se haya comido y haga su labor antiséptica.
Echar la cabeza hacia atrás cuando sangra la nariz: Ante una hemorragia nasal, lo primero que se debe hacer es tapar la nariz presionando la parte superior con los dedos a modo de pinza e inclinar la cabeza hacia delante.
Así se evita la pérdida y se consigue que la sangre drene hacia fuera para evitar tragarla o que pase a las vías respiratorias.
Abrigarse para 'sudar' la fiebre: Cuando se tiene fiebre, hay que evitar tres cosas: abrigarse, bañarse con agua helada y aplicarse alcohol en la piel.
Lo aconsejables es tomar un antipirético y desabrigarse, no completamente, o tomar baños de agua templada para reducir tu temperatura corporal.
Tomar fruta de postre: La fruta tiene un monosacárido denominado fructosa que, ingerido después de comer, provoca un aumento rápido de los niveles de insulina en sangre y hace que todo lo que se comió tenga más facilidad para convertirse en grasa.
Además, en ocasiones produce gases. Lo ideal es separar la ingesta de fruta de las comidas principales.


El tabaco es malo, lo mires como lo mires.Causa problemas estéticos y graves enfermedades.
Beber agua en exceso: Demasiada agua obliga a los riñones a eliminar más líquido y, con él, electrolitos que son necesarios para el organismo, como el calcio, el potasio, el magnesio o el sodio.
Se recomienda beber dos litros y medio al día, pero en esta cantidad se incluyen también los alimentos, por ejemplo, las sopas, los vegetales o los jugos.
Tomar analgésicos al primer dolor: No se deben tomar con demasiada frecuencia porque se puede generar una tolerancia, pero tampoco dejar que el dolor se instaure y aguantar muchos días sin tomar nada, porque luego será mucho más difícil de tratar y se necesitará una dosis doble.
Cruzar las piernas: Esto afecta a la espalda, ya que obliga a cargar todo el peso en un solo lado haciendo que la columna se incline y a los músculos de la cadera, lo que provoca que se salga un poco el hueso del muslo y al levantarte se pueda notar una pierna más larga que la otra.
Procura sentarte siempre con las piernas tocando el suelo, y formando un ángulo de 90 grados tanto en rodillas como en caderas.
Dormir con la televisión o dispositivos electrónicos: Esto disminuye el tiempo y la calidad del descanso. Esto se debe a que la luz que emiten tiene una longitud de onda que dificulta la producción de la melatonina en el cerebro, hormona encargada de inducir y mantener el sueño.
Saltarse el desayuno: Una dieta equilibrada exige 5 ingestas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. El primero te aporta energía para afrontar las tareas de la mañana y evita que comas demasiado en las comidas principales por un apetito excesivo.
Más importante aún es en los niños, ya que no desayunar es, junto al sedentarismo, el riesgo más frecuente que conduce a la obesidad infantil.
Usar zapatos de tacón alto o totalmente planos: Un calzado con tacón muy alto favorece la sobrecarga en el antepié y ayuda a la formación de juanetes, dedos en garra e infecciones de las uñas.
Uno demasiado plano (tipo chanclas o bailarinas) puede ocasionar problemas en la región del talón como durezas, fascitis plantar o tendinitis de Aquiles. Lo ideal es usar un zapato con tacón moderado, anchura adecuada y buena sujeción.



Adoptar una postura adecuada evitará que sufras lumbalgia, ciática y el dolor de cuello.


Hacer la dieta de un conocido: A lo hora de ponerse a régimen, es preciso tener en cuenta una serie de factores como el sexo, la edad, las alergias e intolerancias alimentarias y/o enfermedades como la hipertensión o la diabetes, ya que condicionarán el contenido nutricional y calórico.

Por ello, es fundamental no hacer la dieta de otras personas sin la evaluación previa de un médico/nutricionista.

Llevar bolsos grandes: Cuanto más grande más peso, y se suele llevar de forma inadecuada provocando lesiones de hombro y espalda, como tendinitis, contracturas cervicales, dorsalgias y lumbalgias.
Trata de llevar solo lo imprescindible (que no supere el 3% de tu peso) y opta por un bolso en bandolera para llevarlo cruzado.
Usar cualquier sujetador: El 70% de las mujeres no usa el sujetador adecuado y 9 de cada 10 desconoce su talla.
Para evitar que esto afecte a tu salud y a tu higiene postural, ten en cuenta que tu sujetador no debe apretarte (ni dejarte marca), los tirantes han de quedarte rectos y la parte de atrás en posición horizontal, y el aro nunca aplastarte el pecho ni quedar despegado.

Abusar o prescindir de la sal. Reducir su consumo o sustituir este condimento por otros como la cayena, el romero o el orégano te ayudará a cuidar tu salud arterial y la circulación. Lo ideal es cocinar los alimentos con el punto justo de sal.
Dejar lo difícil para el final Si se hace así, hay que saber que intentando evitar lo difícil se logra justo lo contrario: que todo se vuelva aún más complejo. Lo mejor es comenzar por las tareas más arduas: además de transmitir un mensaje de confianza en uno mismo al no evitar el reto, se afronta el resto de tareas con una mayor seguridad (con esa sensación de que lo peor ya ha pasado), y el alivio y la tranquilidad que redundará en un mayor rendimiento general en el día.


Fumar para relajarse. La sensación de alivio y relajación que se experimenta con un cigarrillo se debe tan solo a que calma el síndrome de abstinencia. De hecho, fumar provoca ansiedad. Lo mejor, por salud en general y la de los que rodean al fumador, es dejarlo.

jueves, 5 de marzo de 2015

Plátano, el 'súperalimento' de los deportistas

Plátano, el 'súperalimento' de los deportistas


Hay muchos alimentos que son fuentes de potasio como frutos secos, verduras, cereales o legumbres, pero el plátano está considerado como una de las frutas indispensables en la dieta de todo deportista al combatir la debilidad muscular y el cansancio.


El plátano es un snack ideal para cargar pilas antes, durante y después del ejercicio
Su gran ventaja es que se puede tomar practicamente a cualquier hora; pero además, sirve para recargar energías, quita el hambre gracias a su alto poder saciante y, sobre todo, proporciona múltiples beneficios a tu cuerpo.
Diversos estudios han comprobado que si consumimos uno o dos plátanos, le proporcionaremos a nuestro cuerpo la sufiente energía como para aguantar una sesión de 90 minutos.
El plátano es una fruta rica en hidratos de carbono simples o azúcares, contiene sacarosa, fructuosa y glucosa. De hecho, su alto índice glucémico (85) hace que el azúcar pase mucho más rápido al torrente sanguíneo liberando la energía al momento.
A pesar de ser una de las frutas más calóricas que existen (100 gr aporta unas 90 cal), no engorda, ya que apenas tiene grasas y proteínas.
En cambio, el plátano es rico en fibra soluble, ayudando así a tener una mejor digestión. También es un buen estimulador gástrico, lo que nos ayuda a evitar males como la gastritis o la acidez. Eso sí, para aprovechar estas ventajas debes asegurarte de que esté maduro.


Los despotistas de élite toman plátano como sustituto de las bebidas energéticas.
 Su principal nutriente, el potasio (un electrolito esencial en la composición de la sangre) juega un papel clave en la contracción de los músculos y del corazón, actuándo como transmisor del flujo nervioso.
Por eso, junto con el magnesio (otro mineral presente en el plátano), esta fruta suele ser un buen remedio para combatir los calambres y otros afectos secundarios asociados al esfuerzo físico derivado del deporte como las temidas  “pájaras”. 
Además, el potasio garantiza el buen funcionamiento de los riñones y de las glándulas suprarrenales, que regulan el estrés y la producción de energía.
Y no nos olvidemos de las vitaminas, las del grupo B y C que contiene el plátano te ayudarán a regular el estado de ánimo, metabolizar proteínas, transportar oxígeno a los músculos y mantener fuertes los tendones y los cartílagos, evitando lesiones.

Pero, ¿sabes qué cantidad de potasio necesitamos? Una persona adulta con un ritmo de vida normal debería consumir de 3 a 5 gramos de potasio al día; mientras que los niños de 0 a 6 años entre 0,5 y 1 gramo/día.