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martes, 4 de enero de 2022

Lo que siente una persona que deja el azúcar por un tiempo y lo vuelve a probar

 

Lo que siente una persona que deja el azúcar por un tiempo y lo vuelve a probar



Dejar el azucar es una de las decisiones más difíciles que hay en lo que respecta a la dieta debido a la dependencia que genera y a que está oculto en muchos alimentos que tomamos habitualmente. Mucha gente se lanza a esta aventura para bajar de peso o por cuestiones de salud. Otros lo hacen por simple curiosidad, para comprobar si -de verdad- hay algún beneficio detrás de este 'sacrificio'.

La mayoría de quienes lo consiguen lo hacen por convicción: saben que es un producto nocivo y una de las principales causas del desarrollo de diabetes tipo 2, la caries o la obesidad, y no dudan en desterrarlo de su dieta. Sea cual sea la motivación que nos lleve a tomar esa decisión, dejar el azúcar requiere un ejercicio constante de fuerza de voluntad porque es la barrera más difícil de cruzar para llevar una vida y nutrición más saludable.

En este punto es importante señalar que es imposible consumir '0' azúcares (muchos alimentos se convierten en azúcar en el organismo), pero es mucho más valioso consumir azúcar por comer dos manzanas, que por media galleta de chocolate.



Lo que está claro es que el proceso no es fácil y durante el mismo se suele pasar por distintas fases. Al principio cuesta mucho porque el azúcar es como una recompensa para nuestro cerebro ya que activa los circuitos neuronales y libera la producción de las hormonas del placer, la serotonina y la dopamina.

En otras palabras, el azúcar te hace sentir bien emocionalmente, a pesar de los efectos secundarios negativos que puede provocar un consumo excesivo como dolores de cabeza, caídas de energía e incluso desequilibrios hormonales, según Healthline.

Por eso, cuando comes cosas dulces, tu cerebro se acostumbra y te pide más. Esto hace que te metas en un espiral que te empuja a tomar alimentos dulces por mera ansiedad o ganas. Lo bueno es que cuando reduces el azúcar, este impulso también se reduce, aunque cuesta aguantar el tirón.

Al dejar de tomar azúcar se producen efectos similares a cuando las personas dejan las drogas y sufren el síndrome de abstinencia. Se puede experimentar agotamiento, dolores de cabeza e irritabilidad. Algunas personas incluso tienen malestar gastrointestinal.



Es durante esta etapa temprana de "abstinencia del azúcar" cuando aparecen síntomas tanto mentales como físicos, que incluyen depresión, ansiedad, confusión mental y antojos, junto con dolores de cabeza, fatiga y mareos. 

La duración de estos síntomas de abstinencia desagradables después de una "desintoxicación" del azúcar varían. Algunas personas se adaptan rápidamente a funcionar sin azúcar, mientras que otras pueden experimentar antojos intensos y les resulta muy difícil resistirse a los alimentos azucarados.

El cambio en el equilibrio químico del cerebro está detrás de estos síntomas porque "a medida que se elimina el azúcar de la dieta, la rápida reducción de los efectos de la dopamina en el cerebro interfiere en el funcionamiento normal de muchas vías cerebrales diferentes", según cuenta James Brown, profesor de biología y ciencias biomédicas en la Universidad de Aston (Birmingham, Reino Unido) en este artículo de la BBC.

Aunque la base de estos síntomas no se ha estudiado en profundidad, es probable que también estén relacionados con las vías de recompensa en el cerebro. Aunque la idea de la "adicción al azúcar" es controvertida, la literatura científica sugiere que, al igual que otras sustancias adictivas, el azúcar puede inducir atracones, ansias y ansiedad por abstinencia. Pero la mayor parte de la investigación que existe en esta área se centra en animales, por lo que actualmente es difícil decir si sucede lo mismo en humanos.

Los médicos advierten que las 'dietas de eliminación' no son cómodas y que se tarda de tres a seis semanas en empezar a notar los resultados. De hecho, el proceso de eliminar 'irritantes populares' como los lácteos, el gluten, el maíz, la soja, el azúcar, el alcohol o el café, y volver a introducirlos lentamente es uno de los pocos métodos ampliamente aceptados para determinar cuestiones relacionadas con los alimentos, tal y como publica Well+Good.

En el caso del azúcar, mientras lo dejas notarás que la comida ya no te sabe como antes, y tendrás que ir adaptándote poco a poco al sabor propio de los alimentos "sin endulzarlo con esas cucharadas extra". Se recomienda ir modificando progresivamente el umbral de dulce de todo lo que nos llevamos a la boca.

Podemos hacerlo "disminuyendo la cantidad de forma paulatina, sustituirlo por canela, esencia de vainilla para bebidas y ralladura de coco, frutas secas, frutas frescas, tubérculos como boniato o batata, canela y/o esencia de vainilla para endulzar sólido como un dulce casero o sustituirlo por edulcorantes", explica a Telva Eva Mª Bautista, nutricionista de Blua de Sanitas.

Puedes elaborar recetas y postres caseros con la mitad de azúcar de la receta, lo cual te ayudará a reducir su consumo e ir aminorando las dosis de forma progresiva. Esto te ayudará a saborear el alimento o bebida tal cual es, al tiempo que evitas que te provoque ansiedad. Pero debes saber que, a menudo, esa reducción de azúcar viene con un efecto secundario importante y no deseado: fatiga.

Una de las principales razones por las que muchas personas se sienten cansadas es porque han dependido del azúcar (y los carbohidratos) para obtener energía rápida y, una vez que los eliminan, se dan cuenta de cómo su cuerpo funciona sin estos alimentos y no es bonito. "Yo llamo a estos alimentos 'falsos incendios' porque le dan una falsa sensación de energía", dice la doctora Sommer White. "Realmente no ves lo que hay debajo de ese fuego falso hasta que lo eliminas y entonces realmente puedes ver cuál es tu nivel real de energía".

En algunas personas, además, se pueden presentar episodios de tristeza e incluso síntomas de depresión, pero como decíamos, solo se trata de una fase en la que nuestro organismo se tiene que acostumbrar ya que los niveles de glucosa, dopamina y serotonina se ven alterados al reducir el azúcar. Este periodo suele durar aproximadamente una semana.

La parte buena es que si consigues superarlo un mundo nuevo se abrirá ante ti. Apreciarás mejor otros sabores, ya que comer cosas dulces mantiene tus papilas gustativas sobrecargadas por el dulzor, por lo que muchos alimentos que tienen otros tipos de sabores te parecerán mucho más deliciosos al cabo de unas semanas de haber reducido el consumo de azúcar.

También empezarás notar muchos otros cambios a nivel general. Las primeras semanas (aparte de acostumbrarte a los nuevos sabores) es probable que te sientas un poco confuso y que los días se te hagan algo más largos y pesados.

Pero una vez que has pasado el rubicón, te cansarás menos y sentirás que recuperas la energía de tus años mozos, ya no te costará tanto afrontar el día porque te librarás de los bajones anímicos. Y al desaparecer estos bajones, ya no buscarás tomar algo dulce por la tarde para superarlos.

Hay que dejar claro que los beneficios no son inmediatos pero "después de una semana más o menos, tu energía comenzará a mejorar y te sentirás más vivo y menos irritable", confirma a Insider el doctor Robert Glatter. 

Si eres constante y sigues sin añadir azúcar a tus platos y recetas,, la comida te va a saber mucho mejor. Y hay otro efecto asombroso: te notarás menos hinchado.

La inflamación crónica es una respuesta de nuestro cuerpo y de nuestro sistema inmunitario que favorece la aparición de ciertas enfermedades como el cáncer. Por eso una de las consecuencias más notables cuando reduces el azúcar es notar una mejora del estado de la piel, porque la inflamación disminuye y se fortalece la formación de elastina y colágeno. También dormirás mejor, no te marearás tan fácil si te levantas de golpe y podrás hacer más actividades físicas sin sentirte mal o agotado tan pronto.

Otra de las ventajas de reducir el consumo de azúcar es que se suele perder peso, sobre todo si se lleva una dieta equilibrada, puesto que los alimentos ricos en este componente son muy calóricos. La función del hígado también mejora (los dulces provocan una actividad constante del páncreas que tiene que segregar insulina para equilibrar los niveles de glucosa en sangre) y se reduce considerablemente la posibilidad de sufrir un accidente cardiovascular. 

No obstante, recuerda que lo mejor es llevar una dieta equilibrada, sin dejar el azúcar por completo. Al consumirse de forma equilibrada, aporta energía de rápida utilización al metabolismo. Es decir, el azúcar no es un producto dañino, sí las dosis que se toman. Por eso, aunque al principio cueste, merece la pena acostumbrarse a comer sin endulzarlo todo. Ser consciente de ello te ayudará a eliminar progresivamente, y evitar el exceso.

Sabrás que vas por buen camino o que lo has conseguido porque según cuenta algunas personas que han dejado el azúcar en este artículo de Vitónica, cuando te pases con el azúcar o lo vuelvas a probar te producirá rechazo. Y es que la tolerancia hacia lo dulce habrá disminuido y las cosas que llevan demasiado azúcar te empacharán. Esto es así porque "las papilas gustativas ya no están sobresaturadas y se han vuelto mucho más sensibles a los alimentos dulces". Por eso te costará tomarte el postre de menú hasta el punto de que con un par de cucharadas del flan tendrás suficiente. La sensación de saciedad llega mucho antes y es mucho más satisfactoria.