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lunes, 29 de agosto de 2022

El Síndrome de Intestino Irritable es un problema, pero un falso mito lo magnifica aún más.

 

El Síndrome de Intestino Irritable es un problema, pero un falso mito lo magnifica aún más.



El 'Síndrome de Intestino Irritable' (SII), popularmente conocido como 'colon irritable', es un trastorno funcional digestivo que se caracteriza por la presencia de dolor abdominal recurrente asociado con hinchazón del vientre, flatulencia y cambios del ritmo deposicional, ya sea diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos. Es un problema que afecta a todo el intestino, no sólo al colon.

Entre el 10-20 por ciento de la población experimenta estos síntomas a lo largo de su vida, aunque sólo un 15 por ciento de los afectados consultan a un médico por ello.

Se trata de una enfermedad infradiagnosticada y, generalmente, el diagnóstico se obtiene en base a la sintomatología. Este hecho genera cierta frustración en los pacientes, ya que en ocasiones el entorno relativiza las molestias experimentadas, a pesar de que los casos más agudos pueden llegar a ser incapacitantes”, señala la doctora Ana Isabel Ortiz Gutiérrez, gerente de Salud de Grupo Farmasierra. Sin embargo, los SII afectan a cerca del 15 por ciento de la población y cada vez a más jóvenes, disminuyendo en gran medida la calidad de vida de quien lo sufre.

"El SII no predispone ni comporta una mayor probabilidad de padecer cáncer, enfermedad inflamatoria intestinal ni disminuye la supervivencia. No obstante, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen", nos aclaran desde la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD).

En verano cambiamos de hábitos, frecuentemente de manera drástica, y es importante seguir algunas pautas para logar mantener unos hábitos de vida saludables y controlar todo lo posible un aumento de la sintomatología. Los síntomas del colon irritable coinciden con episodios pasajeros derivados de abundantes ingestas de comida o un cambio significativo en nuestra dieta, por lo que es habitual que en esta época del año las personas afectadas por esta patología se resientan más que nunca.

Sin embargo, siguiendo unas sencillas pautas, se puede facilitar el proceso de digestión. Por ejemplo: llevando una alimentación adecuada, controlando las cantidades de comida que se ingieren, haciendo ejercicio con moderación y ayudando con la ingesta de probióticos específicos.

Todas las guías terapéuticas sobre el Síndrome de Intestino Irritable señalan el uso de probióticos como una de las mejores opciones de tratamiento para mejorar sus molestias. El papel que tienen estos suplementos en este tipo de afecciones es el de reestablecer el equilibrio de la microbiota alterada por el SII.

Otras de las pautas necesarias para cuidar nuestro intestino en verano que resalta la doctora Ortiz, podrían ser:

  • Reducir lo más posible los platos copiosos y de gran aporte calórico, que hacen que nuestro aparato digestivo se resienta.

  • Limitar o evitar algunos alimentos de la dieta porque pueden empeorar los síntomas del SII, como alimentos que producen gases e hinchazón (legumbres, coliflor, cebollas, frutos secos, bebidas gaseosas, cereales, arroz y pan de harina integral, pimiento, pepino espárragos y espinacas, entre otros); bebidas con gas, café, chocolate, alcohol; alimentos ricos en grasas, picantes o edulcorantes artificiales.

  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco ya que el tabaquismo es un factor de riesgo ambiental que agrava los síntomas del colon irritable, y el alcohol puede irritar tu mucosa gastrointestinal y podría causar absorción deficiente.

No obstante, la creencia de que el SII se puede curar con un tipo de dieta especial es falsa. El SII es una enfermedad crónica por lo que cualquier consejo o remedio que se presente como curativo será falso. Hay que tener en cuenta que se trata de una enfermedad multifactorial, por ello el aconsejar una dieta baja en grasas y libre de estimulantes, entre otros consejos, ayudará a mejorar los síntomas, pero no debe ser el único tratamiento, sino un complemento.

En este sentido es aconsejable dormir y darse un descanso cuando sea necesario. La conexión entre cerebro e intestino subraya la importancia de tener un buen descanso y cuidar tus horas de sueño.

Con respecto a este último punto, es importante destacar que el intestino y el cerebro se desarrollan en la misma parte del embrión humano. Por lo tanto, no debería sorprenderte saber que el tracto gastrointestinal cuenta con un suministro muy rico de terminaciones nerviosas por lo que en ocasiones se le conoce como “el pequeño cerebro”.

Normalmente, tus intestinos y cerebro trabajan juntos para controlar la digestión. Esto sucede a través de las hormonas, nervios y señales liberadas por las bacterias buenas que viven en tu intestino. En el colon irritable, estas señales de colaboración se distorsionan, lo que ocasiona una tensión descontrolada y dolorosa en los músculos del tracto digestivo.

lunes, 8 de agosto de 2022

El ejercicio que sí puedes hacer en verano sin que te de un golpe de calor.

 

El ejercicio que sí puedes hacer en verano sin que te de un golpe de calor.



Altas temperaturas no es sinónimo de inactividad o cero deporte. Es cierto que hacer ejercicio bajo determinadas circunstancias, como las que nos están tocando vivir este verano, no solo implica un esfuerzo titánico, sino que también es un riesgo para salud.

Con el termómetro en constante subida estos últimos meses, y un calor que no cesa en ningún rincón del mundo, no es raro tener una sensación de agotamiento o fatiga que, en ocasiones, va acompañada de dolor corporal. Y es que no debemos olvidar el efecto que el calor provoca sobre los músculos de nuestro organismo.

Esa sensación de fatiga muscular mezclada con el estado de ánimo que provoca el calor puede llevar al sedentarismo absoluto, una práctica que sin duda debemos evitar para disfrutar del día a día, y mantener nuestra salud física y mental. Tomar conciencia del papel que ejerce el calor sobre nuestro cuerpo nos permitirá aplicar las soluciones perfectas para combatir sus efectos.

La temperatura externa es una variable a la que nuestro cuerpo está sometida y debe adaptarse constantemente. Para hacer frente a esto, el organismo pone en marcha el proceso de la termorregulación, es decir, un sistema de autocontrol que nos permite mantener un equilibrio entre la temperatura exterior e interior del cuerpo. Para ello, la corriente sanguínea tiene un papel fundamental, y esta se ve claramente afectada cuando la temperatura externa es significativamente elevada, como la que estamos viviendo estos últimos meses.

Con el calor se produce una vasodilatación de las venas y capilares, es decir, el tamaño del diámetro de los vasos sanguíneos aumentan significativamente, lo que produce un incremento del volumen y circulación del flujo sanguíneo.

Como consecuencia, se altera la circulación del cuerpo provocando así hinchazón, pesadez, hormigueo y retención de líquidos, lo que popularmente se conoce como el 'síndrome de las piernas cansadas'. Dicho de otro modo, el calor provoca que las venas y los capilares se dilaten con lo que, por efecto de la gravedad, la sangre se acumula en las piernas y se agudizan los problemas de circulación.

Esta enfermedad vascular afecta al 20-30 por ciento de la población adulta, un porcentaje que se dispara en las fechas de verano y que causa hinchazón, pesadez y edemas en las piernas, dolor y prurito, cansancio y calambres musculares, parestesias nocturnas (sensación de adormecimiento de las piernas), hormigueo, picor, agujetas y varices en mayor o menor grado.

Los síntomas pueden ser más o menos graves, dependiendo de una serie de factores que son inevitables como la edad (a mayor edad, más aumenta el riesgo de sufrir la enfermedad), predisposición genética, antecedentes personales (enfermedad circulatoria previa), estado hormonal (particularmente embarazo y menopausia) o ciertas condiciones como el pie plano.

Estas molestias pueden hacer que te quiten las ganas de hacer nada. Por eso, durante los meses de verano es fácil caer en la inactividad y, en consecuencia, en el sedentarismo absoluto. Sin embargo, lo que necesitamos es precisamente lo contrario. Aprovechar las vacaciones para instaurar hábitos saludables que podamos mantener en invierno.

En este sentido, los expertos aconsejan realizar un "descanso o reposo activo", que consiste en adoptar unos hábitos de actividad de menor intensidad y duración a los habitualesy en su mayoría distintos a los que estamos acostumbrados.

"Deberían ser actividades o ejercicios de carácter general, multiarticulares, y que no ayuden a mejorar la circulación sanguínea y la oxigenación de los músculos", explican los expertos en fitness del Club Metropolitan.

Nadar, hacer senderismo, practicar yoga o pilates son las mejores disciplinas para garantizarte un descanso activo con el que combatir el sedentarismo durante el verano. Así podrás entrenar de forma ligera y aprovechar el beneficio antioxidante que tiene el deporte. Por supuesto, elegir la franja horaria adecuada es de vital importancia (siempre es mejor a primera o última hora del día).

En cuanto a las ventajas de los ejercicios recomendados:

  • Al nadar trabajamos la mayor parte de grupos musculares y ejercitamos el sistema cardiopulmonar, además de fortalecer las articulaciones y mejorar nuestra postura corporal. Hay gente que disfruta más nadando en la piscina y otra en el mar. Aunque ambas alternativas son válidas, nadar en el mar es más ligero debido a la cantidad de sal del agua, que hace que el agua esté más densa y flotemos con mayor facilidad.

  • El yoga está considerado como una de las actividades que aportan un mayor bienestar, sobre todo porque ayuda a relajar el sistema nervioso y a reducir el estrés. Gracias a esta disciplina, se trabajan ejercicios de relajación y respiración para conseguir el equilibrio perfecto entre cuerpo y mente. Para ponerlo en práctica, solo necesitas un mat o colchoneta y relajar la mente. Con la práctica del yoga, aumentas flexibilidad corporal, ganas cierto tono muscular, mejoras la movilidad de músculos y articulaciones, y trabajas el equilibrio de todo el cuerpo.
    Además, su práctica se combina con ejercicios respiratorios, que reduce el ritmo cardíaco y relaja el organismo, facilitando de esta manera la calma mental, una mejora en el descanso y una mayor capacidad de concentración. Aunque el yoga es una actividad muy relacionada con la relajación y la elasticidad muscular, es importante entender que, para aquellas personas con limitaciones de elasticidad muscular, puede ser una actividad muy exigente, por lo que en etapas iniciales puedo no resultar relajante, aunque sí muy beneficiosa, una vez superada esta etapa inicial.

  • Con el Pilates se trabaja sobre todo el desarrollo de los músculos internos que ayuda a mantener el equilibrio corporal y fortalece la columna vertebral. Integrando la práctica de Pilates en tus rutinas de entrenamiento, además de mejorar la postura corporal y reafirmar diferentes grupos musculares, puedes llegar a conseguir un cuerpo fuerte, flexible, armonioso y saludable. Además, en el plano emocional, el método Pilates es realmente beneficioso para alcanzar conciencia corporal.

  • Por último, como bien sabes, andar tiene numerosos beneficios para la salud, por ejemplo, disminuye el riesgo de sufrir hipertensión, y en el caso de que se sufra esta dolencia, caminar reduce los valores de presión arterial. También ayuda a reducir el colesterol, y previene la aparición de diabetes puesto que al caminar el organismo procesa el azúcar más rápido.
    Y si andamos en un terreno con cierto relieve, como el de una ciudad con alguna pendiente, la montaña o playa, nuestro cuerpo requiere de un mayor esfuerzo, con una mayor demanda muscular, y por lo tanto cardiorrespiratorio, trabajando así su fortalecimiento a la vez que la resistencia cardiovascular. Con ello también mejora la circulación y la tonificación de los diferentes músculos del cuerpo ejercitados (piernas, abdomen y glúteos). Además favorece el retorno venoso.
    Caminar es, también, una manera muy “amable” de movilizar la espalda baja y muchas de las personas con lumbalgia sienten alivio tras caminar por un periodo corto (15-20 mi

jueves, 4 de agosto de 2022

El sistema inmunitario no debe estar fuerte, debe ser estable: te explico por qué.

 

El sistema inmunitario no debe estar fuerte, debe ser estable: te explico por qué.



Es el responsable de protegernos frente a infecciones y enfermedades, pero además de defendernos, el sistema inmunitario es capaz de agredirnos"Por eso es importante mantenerlo lo más homeostático, lo más armónico, lo más estable posible, para que su respuesta sea eficiente y no nos agreda”, nos cuenta el doctor Melchor Álvarez de Mon, jefe del servicio de enfermedades del Sistema Inmune y Oncología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y

Así que aunque los expertos coinciden en señalar en la importancia de cuidar el sistema inmunitario, esa compleja red que ayuda a nuestro cuerpo a combatir infecciones y otras enfermedades, hacerlo de la manera correcta es fundamental, sobre todo a partir de los 50 años, que es cuando más se resiente, haciendo que el organismo se vuelva más vulnerable a las agresiones externas.

Es lo que conocemos como “inmunosenescencia”: los cambios que se producen en el sistema inmunitario a causa del envejecimiento y que afectan la inmunidad innata y adaptativa. Estos cambios predisponen a padecer enfermedades infecciosas, cáncer, autoinmunidad y a respuestas escasas tras la administración de vacunas.

Por tanto, si bien es cierto que cada vez vivimos más años, y que debemos cuidar de nuestra salud para mantener nuestra calidad de vida, obsesionarse con llevar una vida 'ultrasana', y atiborrarse a vitaminas y suplementos para blindarnos ante posibles agresiones externas puede ser contraproducente y favorecer el desarrollo de enfermedades.

"Si tu sistema inmune no es eficiente tienes predisposición al enemigo, que es lo que te rodea: las bacterias, los virus, los cánceres que surgen dentro de ti", explica el Dr. Álvares de Mol.Tienes que tener capacidad de respuesta, pero si te pasas, ¿qué tienes? Pues una enfermedad autoinmune".

Esta eminencia en la campo de la salud nos recuerda las claves para evitar esos cambios con un sistema inmune estable, que es lo que te permitirá envejecer de manera saludable.

  1. En lo más alto del escalafón está la dieta mediterránea"La ingesta de vegetales y pescados esenciales, ácidos grasos poliinsaturados, juegan un papel muy importante". Así que come más fruta y verdura y evita los ultraprocesados para que, de esta forma, obtengas una gran cantidad de nutrientes, antioxidantes, vitaminas y minerales esenciales para reforzar el sistema inmunológico.

  2. El sueño ocupa el segundo peldaño, por orden de importancia. "Padecer falta de sueño provoca graves alteraciones, neurológicas, inmunológicas, pero también es esencial el estado de salud mental", advierte el experto.

  3. Y el tercer pilar para conseguir un sistema inmunes equilibrado es tener una mente sana. Y es que las alteraciones del sistema inmune llevan a ansiedad y son causas de depresión, afirma el Dr. Álvarez de Mol, quien subraya que la capacidad funcional de este gran mecanismo de defensa que es el sistema inmune es esencial, porque su alteración, puede producir a predisposición a otras infecciones, o generar un malestar inflamatorio crónico, como la astenia, los dolores articulares…

Pero para recuperar un sistema inmune alterado o mantenerlo a lo largo del tiempo, hay muchas otras cosas que puedes hacer, como poner en práctica estos consejos elaborados por GSK, enmarcados dentro de la campaña “Inmunofitness” y dirigidos a lograr que, a pesar del paso de los años, nuestras defensas sigan gozando de una buena salud y que podamos tener la mejor calidad de vida posible:

  • Sigue una dieta con productos de proximidad (o kilómetro cero), incluyendo verduras y frutas de temporada, acompañadas de huevos ecológicos o camperos, carne y pescado. Si tomas hidratos de carbono, mejor integrales.

  • Cocina al horno, al vapor o a la plancha. Estos métodos de cocción permiten mantener todos los nutrientes de los alimentos. Únete al ‘batch cooking’, una tendencia que consiste en organizar el menú de manera semanal. Es decir, cocinas un día varias recetas y las vas tomando durante la semana. Esto permite planificar el aporte nutricional y evita que improvisemos con comidas rápidas.

  • Realizar ejercicio físico regularmente reduce el riesgo de padecer algunas enfermedades y ayuda a controlar el sobrepeso. En este aspecto, beber suficiente agua es clave para poder llevarlo a cabo, ya que se ha comprobado que un cierto nivel de deshidratación reduce la motivación y aumenta la sensación de esfuerzo, reduciendo nuestra resistencia. También es importante evitar hábitos tóxicos, como el tabaco o el alcohol.

  • Procura ser positivo. Si quieres tener una buen salud mental debes entender la manera en la que nos relacionamos con nuestros pensamientos: no somos esos pensamientos, sino que estos suceden dentro de nosotros. La vorágine del día a día nos deja poco espacio para conectar con nosotros mismos y ser conscientes del momento que estamos viviendo. Practica el Mindfulness: pensar en el aquí y el ahora. Eso te ayudará a alejar el estrés. Para crear una rutina Mindfulness a lo largo del día puedes desarrollar ejercicios que te permitan conectar contigo mismo y ser capaz de disfrutar del aquí y el ahora, lo que repercutirá positivamente en tu bienestar.

  • Respeta tus horas de sueño, como decía Álvarez de Mol; no importa solo la cantidad de horas de sueño, sino también su calidad. La privación del sueño nos debilita y desencadena desajustes en nuestro reloj biológico. Para evitar el insomnio y sus consecuencias negativas, además de seguir buenos hábitos, podemos ayudarnos con aromaterapia o suplementos alimenticios.
    A través de 
    un sueño profundo y reparador, nuestro organismo se recupera y puede estar en pleno funcionamiento al día siguiente. Evita los dispositivos electrónicos en las últimas horas del día y la ingesta de bebidas estimulantes desde por la tarde, la conciliación del sueño será más fácil. Si eres fan de los remedios naturales, los productos que incorporan hierbas medicinales como la valeriana o la pasiflora pueden favorecer un descanso de calidad con el que reforzar nuestras defensas, pero cuidado con los aceites esenciales.

  • Por otro lado, además de cuidar nuestra mente y nuestro cuerpo, mantener una vida social activa es importante para disponer de una red social que te ofrezca el apropiado soporte y un control efectivo del estrés. Estos son los pilares básicos no solo de la salud física y mental, sino de algo intangible pero igual de necesario: la satisfacción vital y la felicidad.
    Seguro que has oído hablar de la adrenalina, la dopamina o el cortisol que liberan el estrés y disminuyen la generación de glóbulos blancos y son hormonas inmunosupresoras que, por tanto, debilitan el sistema inmunitario. 
    La meditación o las relaciones sociales sanas son algunas de las prácticas recomendadas para disminuir esa sensación.
    Ten en cuenta que el aislamiento (a nivel psicológico )es considerado siempre un factor de riesgo. Para que esta situación no afecte a nuestras defensas es fundamental 
    buscar actividades que nos hagan sentir bien como retomar el placer de la lectura, ponerse al día con los estrenos de cine, empezar un curso online para aprender un nuevo idioma o iniciarse en alguna materia. Crear una rutina de ejercicios para practicar en casa, por ejemplo, es positivo para liberar endorfinas y así, sentirnos mejor al acabar la jornada.

Por supuesto, también es fundamental visitar periódicamente al médico. Para vivir más y mejor es importante tener un contacto cercano y fluido con nuestro médico. Los profesionales sanitarios vigilan nuestro estado de salud y son capaces de darnos las mejores recomendaciones para prevenir enfermedades y mantener un estilo de vida saludable.

En cuanto a las vacunas, ya sabemos que no son solo cosa de niños. Hay vacunas que se administran en la infancia y cuya protección dura toda la vida, las de 'repesca', necesitan recordatorios cada cierto tiempo, y otras están dirigidas para la prevención de enfermedades que ocurren especialmente durante la edad adulta.

Resumiendo, para envejecer con un sistema inmune estable, es necesario comer de forma equilibrada, tener una vida cero sedentaria, huir del estrés y de los entornos tóxicos, y tener las vacunas al día.

Como sabes, para envejecer con un sistema inmune fuerte, es necesario comer de forma equilibrada, tener una vida cero sedentaria, huir del estrés y de los entornos tóxicos y tener las vacunas al día.