Agente Inmobiliario De tu Zona

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viernes, 17 de abril de 2020

¿POR QUÉ DEBERÍAS CORRER EN INVIERNO?

¿POR QUÉ DEBERÍAS CORRER EN INVIERNO?


Ocurre a menudo: hay días que salimos a correr y todo nos parece fácil, aumentamos el ritmo, no nos cansamos y podríamos prolongar la rutina y sin embargo hay otros en los que, pese a llevar la misma dieta, correr a idéntica hora y haber descansado igual de bien, la fatiga se dispara apenas comenzamos. ¿Cuál es la diferencia? De acuerdo con un estudio, la clave podría ser el frío.
De acuerdo con John Brewer, director del departamento de Ciencias Aplicadas del Deporte en la Universidad de St. Mary’s «este estudio ha demostrado que se produce una mejor respuesta fisiológica en condiciones frías: frecuencias cardíacas significativamente más bajas y una mayor comodidad térmica. Todo esto puede ayudar a mejorar significativamente las posibilidades de que un corredor logre una marca personal”


Para llegar a esta conclusión, el equipo de Brewer utilizó dos cámaras en las cuales se simulaban diferentes condiciones térmicas: en una de ellas la temperatura era de 8 grados centígrados y en la otra casi 23ºC. Los voluntarios debían correr 10 km en tres sesiones diferentes para identificar las constantes vitales, capacidad aeróbica y la velocidad de carrera. Una vez conseguidos estos datos, se llevaron a cabo dos carreras más, tanto en temperaturas frías como cálidas, donde se midieron las medidas fisiológicas de la frecuencia cardíaca y el lactato en sangre junto con las medidas percibidas de la sensación térmica.
Los resultados mostraron que las frecuencias cardíacas eran un 6% más altas en condiciones más cálidas y debido a la mala regulación térmica, los corredores estaban un 38% más deshidratados. Al mismo tiempo, en condiciones de frío, la sangre fluye principalmente hacia el tronco, lo que “engaña” al cuerpo y le hace pensar que está hidratado. En pocas palabras: correr es evidentemente más difícil en el verano y en climas fríos puede ayudarnos a lograr una marca personal. Eso sí, siempre hay que vigilar la hidratación y no esperar a tener sed para beber. Sobre todo a partir de carreras que excedan los 5 km.


jueves, 16 de abril de 2020

¿NO ERES CAPAZ DE ESCUCHAR ESTE MOLESTO PITIDO? TE ESTÁS HACIENDO MAYOR…

¿NO ERES CAPAZ DE ESCUCHAR ESTE MOLESTO PITIDO? TE ESTÁS HACIENDO MAYOR… 

Si tienes menos de 40 años es muy probable que lo oigas perfectamente o tengas la sensación de que suena algo. A partir de esta edad seguro que solo escuchas el silencio. ¿Por qué? 
Cuando nuestro cuerpo envejece, cada órgano sufre con ese deterioro paulatino y lo evidencia de innumerables formas. Centrémonos, por ejemplo, en el sistema auditivo. Existe una forma bastante acertada de conocer la edad de una persona con un solo sonido. Hagamos la prueba, levantad el volumen de vuestros dispositivos digitales lo suficiente como para escuchar una melodía particular. Ahora, dadle al «PLAY» y decidme. ¿Escucháis algo? ¿Sentís algún sonido, por muy leve que sea? 
En caso de que no hayáis escuchado nada de nada, es muy probable que tengáis 40 años o más. Y es que este sonido solo es audible si tienes menos de esta edad. Todo tiene que ver con el envejecimiento progresivo de nuestros oídos: cuanto más años cumplimos, menos somos capaces de escuchar nítidamente ciertas melodías, y más aún si son agudas. 
Nuestro espectro audible va desde los 20 hasta los 20.000 herzios (de lo más grave a lo más agudo) y según nuestra edad seremos capaces de movernos más ampliamente por este camino y percibir mejor unos tonos que otros. En este caso, el sonido equivale a unos 15.000 herzios, pero como hemos comprobado, solo es efectivo para una parte de la población. Tendríamos que bajar a un rango de unos 8.000 herzios para que todos fuéramos capaces de distinguir el molesto sonido. Nuestros compañeros de ASAPScience lo demuestran en este vídeo, donde podemos escuchar varios rangos y dan con la respuesta a por qué perdemos audición con la edad. 
Tal y como explican, «en nuestros oídos hay millones de células nerviosas diminutas llamadas ‘células pilosas’ (o ciliadas), las cuales son responsables de captar diferentes frecuencias y enviarles estas señales al cerebro, donde son procesadas. Pero a medida que envejecemos, la continua exposición al ruido y a sonidos fuertes, pueden romper, doblegar y destruir estas células». Pero, ¿por qué perdemos antes los sonidos más agudos? Al parecer, «estas células pilosas son las primeras en recibir estas ondas de sonidos». Al estar más expuestas, «experimentan mayor estrés y tienden a degenerarse más temprano». 
Saber distinguirlos nos hará una idea de cómo de viejos son nuestros oídos y hacer una comparativa que pueda demostrar, por ejemplo, que usamos de manera excesiva el volumen cuando llevamos cascos. Así que si tu edad corresponde con la de tu sistema auditivo puedes estar tranquilo, pero si eres joven y ya no eres capaz de escuchar sonidos agudos propios de tu edad, sería bueno que acudieras al médico. 

lunes, 13 de abril de 2020

POR QUÉ LOS NIÑOS NO ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS


POR QUÉ LOS NIÑOS NO ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS.

Hasta ahora no hay una explicación científica clara de por qué los niños no enferman con el coronavirus COVID-19, pero un nuevo experimento puede dar una pista

La epidemia de la gripe española entre 1918 y 1920 infectó a más de 500 millones de personas en el mundo, que en aquella época era el 27 % de la población. Se calcula que murieron entre 17 y 50 millones de personas. La mayor parte de los muertos tenían entre 20 y 40 años de edad, y las personas de más de 65 años tenían menos riesgo.
En el caso del coronavirus COVID-19, es al revés. La mayor mortalidad se registra entre personas mayores, mientras que los niños parecen no contraer la enfermedad, y cuando lo hacen, tienen pocos.
Hasta el momento los investigadores no han podido averiguar el porqué de esta diferencia, pero descubrirlo podría llevar a tratamientos más efectivos para todo el mundo, haciendo que el sistema inmunitario de los adultos responda como responde el de los niños.
Un estudio de la universidad John Hopkins encontró que sólo el 1% de los pacientes de COVID-19 tenían menos fe 10 años. Otro estudio concluye que en toda China, solo nueve niños han contraído el virus, y tienen síntomas leves.
Lo habitual es que los virus ataquen más a las personas mayores, que tienen sistemas inmunitarios debilitados, y a los niños pequeños, cuyo sistema inmunitario aún no se ha desarrollado por completo, pero de alguna forma esta última premisa no es cierta en el caso del coronavirus.
Los investigadores de la Universidad de Texas, en declaraciones al Washington Post, han explicado su trabajo reproduciendo un modelo de infección con ratones humanizados. La respuesta fue la misma, y los autores jóvenes no sufrieron síntomas. Al parecer puede que los niños se infecten igual, pero el problema es una respuesta inflamatoria exagerada del sistema inmunitario en los adultos, que produce más daños que la propia infección por el virus.
La respuesta más contenida en los niños podría ser porque no han tenido tiempo de acumular anticuerpos de virus similares. Otros investigadores apuntan a que los pulmones de los adultos son más sensibles ya que han estado expuestos durante más tiempo a la contaminación atmosférica, y padecen una inflamación crónica a causa de ella

lunes, 30 de marzo de 2020

¿POR QUÉ LA GENTE HACE ACOPIO DE PAPEL HIGIÉNICO EN UNA CRISIS COMO LA DEL CORONAVIRUS? RESPONDEN CUATRO EXPERTOS


¿POR QUÉ LA GENTE HACE ACOPIO DE PAPEL HIGIÉNICO EN UNA CRISIS COMO LA DEL CORONAVIRUS? RESPONDEN CUATRO EXPERTOS.

Hay varios factores psicológicos que pueden explicar el fenómeno de las personas que hacen acopio de papel higiénico ante la amenaza del coronavirus
A medida que el coronavirus continúa propagándose por todo el mundo, la ansiedad aumenta. Los compradores temerosos de las medidas de cuarentena han estado almacenando suministros para aguantar una o dos semanas de aislamiento.
En los últimos días hay noticias de escasez de desinfectante de manos y advertencias de que las baterías y otros artículos electrónicos podrían ser los siguientes. Sin embargo, el aumento de la demanda de un producto en particular ha dejado vacíos los estantes de los supermercados: el papel higiénico.
Por ejemplo, las tiendas en JapónEstados Unidos y Nueva Zelanda también se han quedado sin los preciosos rollos sanitarios. En Hong Kong, unos ladrones asaltaron un supermercado a punta de pistola para robar una entrega.
¿Pero por qué papel higiénico? La pregunta ha estado en el aire durante al menos un mes, pero ahora es difícil de esquivar. Hemos preguntado a cuatro expertos por sus ideas al respecto.

NIKI EDWARDS, ESCUELA DE SALUD PÚBLICA Y TRABAJO SOCIAL, UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE QUEENSLAND:

El papel higiénico simboliza el control. Lo usamos para «ordenar» y «limpiar». Además, está relacionado con una función corporal que es algo tabú.
Cuando las personas se hacen conscientes del riesgo del coronavirus, temen perder el control. El papel higiénico es una forma de mantener el control sobre la higiene y la limpieza.
La gente no parece interesada en los sustitutos. Los estantes de los supermercados todavía están llenos de otras toallas de papel y pañuelos de papel.
Los medios tienen mucha responsabilidad con respecto a las noticias sobre este virus y los mensajes al público. Si bien es crítico que haya transparencia sobre las amenazas es crítica, fomentar la histeria y promover comportamientos inapropiados está lejos de ser el ideal.

BRIAN COOK, PROYECTO DE PARTICIPACIÓN COMUNITARIA PARA LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES, UNIVERSIDAD DE MELBOURNE:

Es una pregunta interesante. Mi sospecha es que tiene que ver con la forma en que las personas reaccionan al estrés: quieren tener un elemento que represente comodidad y seguridad. Para muchos occidentales hay un «factor de asco» asociado con limpiarse sin papel.
También creo que hay un elemento pragmático. El papel higiénico es un producto que ocupa mucho espacio y, por lo tanto, no es algo que las personas tengan almacenado en circunstancias normales.
Es probable que muchas personas también usen papel higiénico como pañuelo y, por lo tanto, se imaginen que necesitan mucho más si tienen gripe o una enfermedad similar a la gripe.
Abastecerse de papel higiénico también es una acción relativamente barata, y a las personas les gusta pensar que están «haciendo algo» cuando se sienten amenazadas.
DAVID SAVAGE, NEWCASTLE BUSINESS SCHOOL, UNIVERSIDAD DE NEWCASTLE:
Creo que es el producto perfecto. Es no perecedero y es uno de los pocos productos de los que puedes abastecerse que está garantizado que al final vas a usar.
No lo sé con certeza, pero sospecho que la mayoría de las personas solo compran papel higiénico cuando se acaba, lo que podría ser un problema si necesitan permanecer aisladas durante dos semanas.
Así que creo que esto es solo un proceso de preparación, porque hemos visto que el papel higiénico se ha convertido en un bien escaso en otros lugares.
ALEX RUSSELL, FACULTAD DE SALUD, CIENCIAS MÉDICAS Y APLICADAS, UNIVERSIDAD CENTRAL DE QUEENSLAND:
Hay varios factores en juego. Las personas no solo almacenan papel higiénico. Se venden todo tipo de artículos, como mascarillas y desinfectante para manos. Cosas como productos enlatados y otros alimentos no perecederos también se venden bien.
La gente está asustada y se está refugiando. Están comprando lo que creen que necesitan y uno de estos artículos es papel higiénico.
Creo que estamos viendo la falta de papel higiénico más que las otras cosas porque los paquetes de papel higiénico son artículos grandes que ocupan mucho espacio en los estantes. Ver un producto pequeño vendido en el supermercado (como desinfectante de manos) no es tan inusual, y es solo un pequeño agujero en el estante que a menudo se llena temporalmente con productos cercanos.
Pero si el papel higiénico desaparece, es una gran cantidad de espacio en los estantes que no se puede reemplazar fácilmente con otras cosas cercanas.
Una segunda razón por la que podríamos notarlo más es porque no hay sustitutos evidentes. Si el supermercado no tiene un ingrediente particular para la cena, puedes cambiarlo o hacer una cena completamente diferente.
Pero si no hay un rollo de papel higiénico eso es bastante frustrante para todos. Claro, tienes pañuelos de papel o toallitas de papel, pero no es lo mismo, ¿verdad


viernes, 27 de marzo de 2020

Los mejores ejercicios para personas mayores en casa.


Los mejores ejercicios para personas mayores en casa.


A estas alturas quedan pocas dudas de que el ejercicio físico es una necesidad para las personas de edad avanzada, pero va mucho más allá de caminar y dar paseos. Los ejercicios de fuerza son imprescindibles para mantener la salud en la vejez. Estos son ejercicios que cualquiera puede hacer en casa sin necesidad de equipamiento. 
Uno de los síntoma más relevantes del envejecimiento es la pérdida de masa muscular. A partir de los 30 años las personas que no hacen ejercicio pierden entre un 3 y un 5 % de músculo cada diez años. Las consecuencias son terribles: mayor riesgo de osteoporosis y fracturas, metabolismo reducido, mayor acumulación de grasa y, por tanto, mayor riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
En un reciente estudio publicado por la revista Cell con personas de todas las edades se comprobó que el ejercicio de fuerza mejoraba en todas la masa muscular. Pero al mirar en el interior de las células vino la sorpresa. En las personas jóvenes los intervalos de alta intensidad habían cambiado la expresión de 274 genes, comparados con 170 para quienes hacían ejercicio moderado. Pero en las personas mayores que hacían intervalos, hasta 400 genes estaban actuando de forma diferente, comprados con solo 19 genes para el ejercicio moderado. Estos genes son precisamente los que se desactivan cuando envejecemos, y el ejercicio de fuerza los estaba manteniendo activos.
Mantener los músculos fuertes tiene un efecto secundario importante: protege contra las caídas. Una caída y una fractura de cadera es a menudo el principio del fin para personas mayores que estaban sanas hasta entonces. Con las fracturas llegan largas hospitalizaciones, depresión, inmovilidad, ganancia de peso, pérdida de fuerza muscular y otras enfermedades.
¿Qué es un ejercicio de fuerza? Aquel que hace trabajar a nuestros músculos por encima del 80% de su capacidad, bien por usar una carga elevada o bien por hacer repeticiones hasta el límite de la fatiga. Ese 80% es diferente para cada persona. Para un levantador de pesas puede ser cargar con 200 kilos, para una persona mayor, levantarse diez veces de la silla. En ambos casos, el ejercicio está estimulando sus músculos para que trabajen.
Es muy sencillo hacer una tabla de ejercicios completa en casa con cargas adaptadas a cualquier condición física. Aquí tenéis algunas de las opciones al alcance de todo el mundo:
Flexiones contra la pared 4×10

Es muy fácil regular el esfuerzo, cuando más nos inclinemos, mayor será la carga. Tenemos que conseguir hacer las diez repeticiones y notar que aún podríamos hacer dos más. Después, descansar un minuto y medio, y repetir un total de cuatro rondas.
Sentadillas 4×10

Este es el ejercicio por excelencia para mejorar el estado de las piernas, la espalda y el abdomen (que nos está sujetando). Hay que mantener la mirada al frente y extender los brazos para mantener el equilibrio. Para mayor seguridad, se puede usar una silla, levantarse de ella y volverse a sentar. Descansa un minuto y medio o dos minutos entre cada serie.
De puntillas con apoyo 4×10 x pierna


Se puede hacer con una pierna en el aire, o si no tenemos fuerza suficiente, con las dos a la vez. Nos apoyaremos en el respaldo de una silla o en el borde de una mesa para mayor seguridad y nos pondremos de puntillas sobre el pie apoyado (o sobre los dos). Hay que intentar mantenerse de puntillas un segundo cada vez y no dejarse caer, sino bajar lentamente.
Levantar un peso hasta el pecho 4×10


En este ejercicio es muy importante mantener la espalda recta y la mirada al frente. El peso puede ser una bolsa con libros, o cualquier otra cosa que se pueda agarrar cómodamente con las dos manos. Hay que colocar el peso entre las piernas, agarrarlo y subirlo hasta el pecho. Repetir diez veces y descansar un minuto y medio entre serie y serie.
Subir y bajar escalones 4x 1 minuto

Un escalón o un banco bajo es todo lo que necesitas para obtener los beneficios de un ejercicio básico, como subir escaleras. Sube un pie, después el otro, y baja con los pies en orden inverso, primero uno y después otro. Repite durante un minuto, descansa otro minuto, y haz cuatro rondas en total. ¿Demasiado fácil? Carga con dos bolsas (de pesos iguales) en cada mano.


lunes, 23 de marzo de 2020

EL GRUPO SANGUÍNEO A, MÁS VULNERABLE AL CORONAVIRUS


EL GRUPO SANGUÍNEO A, MÁS VULNERABLE AL CORONAVIRUS

Las personas con grupo sanguíneo A son más vulnerables a la infección por el nuevo coronavirus, mientras que las del tipo O son más resistentes, según un estudio recientemente publicado en China

Los investigadores de la Universidad de Wuhan tomaron muestras de 2.000 pacientes infectados por coronavirus en Wuhan and Shenzhen y los compararon con poblaciones sanas. Las personas con sangre tipo A se infectaban con más facilidad y tenían síntomas más graves. Esto podría ayudar a prever las necesidades de tratamiento de los pacientes infectados.

Como muchos estudios relacionados con coronavirus, ha sido publicado sin pasar por el proceso de revisión por pares, habitual en las publicaciones científicas. Los investigadores advierten de que aunque la muestra es grande, con 2.000 pacientes, es muy pequeña comparada con los 180.000 infectados, y es pronto para convertir sus resultados en una directriz general, pero sí puede ayudar a prestar más atención cuando se analice la sangre de los pacientes infectados.
Los grupos sanguíneos dependen de los antígenos presentes en la sangre de cada persona, un material en la membrana de los glóbulos sanguíneos que puede provocar una respuesta inmunitaria en las personas que se encuentran con células que no se corresponden con su tipo.
Los grupos sanguíneos fueron descubiertos por el biólogo austríaco Karl Landsteiner en 1901 y desde entonces es un procedimiento habitual en las transfusiones. Todavía no se conocen los detalles de su evolución a lo largo de la historia de la especie humana, pero sí que tienen influencia en otras infecciones, como la hepatitis o el virus SARS, por lo que no sería sorprendente que también afectaran a los pacientes infectados por el nuevo coronavirus.
Los investigadores también advierten en declaraciones al diario South China Morning Post que “no hay que entrar en pánico si eres del tipo A, ni tampoco pensar que eres inmune si eres del grupo O”, y recomiendan seguir las directrices de protección e higiene recomendadas por las autoridades.


lunes, 16 de marzo de 2020

POR QUÉ LOS NIÑOS NO ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS


POR QUÉ LOS NIÑOS NO ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS
Por Redacción QUO | 16 marzo 2020 | CoronavirusSALUD | 

Hasta ahora no hay una explicación científica clara de por qué los niños no enferman con el coronavirus COVID-19, pero un nuevo experimento puede dar una pista
La epidemia de la gripe española entre 1918 y 1920 infectó a más de 500 millones de personas en el mundo, que en aquella época era el 27 % de la población. Se calcula que murieron entre 17 y 50 millones de personas. La mayor parte de los muertos tenían entre 20 y 40 años de edad, y las personas de más de 65 años tenían menos riesgo.
En el caso del coronavirus COVID-19, es al revés. La mayor mortalidad se registra entre personas mayores, mientras que los niños parecen no contraer la enfermedad, y cuando lo hacen, tienen pocos.
Hasta el momento los investigadores no han podido averiguar el porqué de esta diferencia, pero descubrirlo podría llevar a tratamientos más efectivos para todo el mundo, haciendo que el sistema inmunitario de los adultos responda como responde el de los niños.
Un estudio de la universidad John Hopkins encontró que sólo el 1% de los pacientes de COVID-19 tenían menos fe 10 años. Otro estudio concluye que en toda China, solo nueve niños han contraído el virus, y tienen síntomas leves.
Lo habitual es que los virus ataquen más a las personas mayores, que tienen sistemas inmunitarios debilitados, y a los niños pequeños, cuyo sistema inmunitario aún no se ha desarrollado por completo, pero de alguna forma esta última premisa no es cierta en el caso del coronavirus.
Los investigadores de la Universidad de Texas, en declaraciones al Washington Post, han explicado su trabajo reproduciendo un modelo de infección con ratones humanizados. La respuesta fue la misma, y los autores jóvenes no sufrieron síntomas. Al parecer puede que los niños se infecten igual, pero el problema es una respuesta inflamatoria exagerada del sistema inmunitario en los adultos, que produce más daños que la propia infección por el virus.
La respuesta más contenida en los niños podría ser porque no han tenido tiempo de acumular anticuerpos de virus similares. Otros investigadores apuntan a que los pulmones de los adultos son más sensibles ya que han estado expuestos durante más tiempo a la contaminación atmosférica, y padecen una inflamación crónica a causa de ella.


jueves, 6 de febrero de 2020

LAS CÉLULAS QUE PROTEGEN CONTRA EL CÁNCER DE PULMÓN CRECEN DE NUEVO AL DEJAR DE FUMAR.

LAS CÉLULAS QUE PROTEGEN CONTRA EL CÁNCER DE PULMÓN CRECEN DE NUEVO AL DEJAR DE FUMAR.


El organismo de las personas que abandonan el tabaco restaura las vías respiratorias con células no cancerosas que ayudan a proteger los pulmones
Sabemos que dejar de fumar es un paso fundamental si se pretende reducir el riesgo de padecer cáncer de pulmón, pero hasta ahora los expertos no estaban seguros del motivo. La investigación en la que venimos trabajando durante los últimos tiempos ha revelado que el organismo de las personas que abandonan el tabaco restaura las vías respiratorias con células no cancerosas que ayudan a proteger los pulmones, lo que posibilita la disminución del riesgo de sufrir cáncer.
El cáncer se desarrolla cuando una sola célula experimenta unos cambios genéticos, llamados mutaciones, que enseñan a las células a ignorar las limitaciones propias de su crecimiento y propician su replicación descontrolada a toda velocidad. A lo largo de nuestra vida, la totalidad de nuestras células adquieren mutaciones a un ritmo constante (entre 20 y 50 al año). Por suerte, la inmensa mayoría de estas mutaciones son completamente inofensivas y no afectan a nuestras células en modo alguno.
Sin embargo, en ocasiones se puede producir una mutación en el gen menos oportuno de la célula menos indicada, lo que puede derivar en la aparición de un cáncer. Estas modificaciones genéticas reciben el nombre de “mutaciones conductoras”. Para que la célula fuera cancerosa, tendría que experimentar estas mutaciones conductoras en una cantidad entre cinco y 10 veces mayor de lo normal.
Gracias a los avances producidos en la tecnología de secuenciación del ADN, disponemos de la capacidad para estudiar los 3 000 millones de bases genéticas que componen el genoma o, lo que es lo mismo, la huella genética de una célula. Al secuenciar el ADN de las células cancerosas de los pulmones, tanto de personas fumadoras como no fumadoras, constatamos que el consumo de tabaco multiplica la cifra de mutaciones.
La unión de los elementos carcinógenos del tabaco al ADN se ve influenciada por sus propiedades químicas. Así pues, determinados tipos de mutación tienen más probabilidad de ocurrir que otros distintos. En el caso del tabaco, este imprime una inconfundible “rúbrica” en el genoma al producir las mutaciones, al contrario de lo que ocurre con otros tipos de daño genético.
Nuestro equipo de trabajo se ha centrado en las etapas más tempranas del desarrollo del cáncer de pulmón. Tratamos de comprender, en particular, el proceso que atraviesan las células normales al ser expuestas al tabaco.
Con el fin de analizar de qué manera se ven afectadas, elaboramos procedimientos para conseguir aislar las células normales a partir de pequeñas biopsias de las vías respiratorias del paciente para, a continuación, cultivarlas en una incubadora y obtener así el ADN necesario para la secuenciación. Posteriormente, analizamos los genomas de 632 células de 16 participantes diferentes, entre los que se incluían cuatro personas que no habían probado nunca el tabaco, seis exfumadores y tres fumadores (todos de mediana edad o mayores), así como tres niños.
Entre aquellos que nunca habían fumado, descubrimos que el número de mutaciones celulares había aumentado a un ritmo constante a medida que habían pasado los años, por lo que en una persona de 60 años la cifra natural de mutaciones de cada célula del pulmón oscila entre las 1 000 y las 1 500. Estas variaciones, provocadas por el deterioro lógico de la salud con la edad, son el mismo tipo de mutaciones que se pueden observar en los demás órganos. De todas las células de personas no fumadoras estudiadas, tan solo el 5 % presentaban algún tipo de mutación conductora.

Sin embargo, los resultados que observamos en individuos fumadores fueron muy diferentes. Descubrimos que cada célula pulmonar presentaba una media de 5 000 mutaciones más que en cualquier persona no fumadora de la misma edad. Aún más sobrecogedor resultó comprobar que las variaciones entre las diferentes células de los fumadores también se veían incrementadas.
Algunas células habían sufrido entre 10 000 y 15 000 mutaciones, 10 veces más de lo que cabría esperar en una persona que no fuma. Estas mutaciones extraordinarias exhibían la firma de los químicos presentes en el humo del tabaco, lo cual confirmó que podían ser atribuidas a los cigarros.
Junto al aumento del número total de mutaciones, percibimos también un incremento sustancial de la cantidad de mutaciones conductoras. Más de la cuarta parte de las células de los pulmones de los individuos fumadores analizados tenían al menos una mutación conductora, e incluso algunos alcanzaban las dos o tres. Dado que basta con entre cinco y 10 mutaciones de este tipo para desarrollar cáncer, toda apunta a que muchas de las células normales de los pulmones de estos fumadores de mediana edad o mayores acabarán siendo células cancerosas.
Nunca es tarde para dejarlo
De todos los hallazgos que llevamos a cabo, el más emocionante se produjo en aquellas personas que habían abandonado el tabaco. Observamos que los exfumadores tenían dos tipos de células: el primer grupo presentaba las miles de mutaciones extra advertidas en personas que continuaban fumando; el segundo, sin embargo, estaba compuesto por células normales con la misma cantidad de mutaciones que se podría observar en las células de alguien que nunca había probado un cigarro.
Este grupo casi normal de células era cuatro veces más extenso en exfumadores que en fumadores, lo cual indica que las células se reproducen para recubrir el epitelio de las vías respiratorias de un individuo cuando deja de fumar. Esta proliferación de células prácticamente normales se puede apreciar incluso en personas que han fumado una cajetilla diaria durante más de 40 años.
La razón por la cual este descubrimiento es tan trascendental reside en que este tipo de células casi normales poseen la capacidad de proteger contra el cáncer. Si analizásemos una célula de un pulmón con cáncer de una persona exfumadora, procedería invariablemente del grupo de células más perjudicadas, nunca del grupo de células casi normales.
Por lo tanto, ahora sabemos que el motivo por el cual nuestro riesgo de padecer cáncer disminuye de manera tan significativa se debe a que las vías respiratorias se restituyen con células que son básicamente normales. El próximo paso será identificar cómo estas logran evitar deteriorarse al exponerse al humo de un cigarro y de qué forma podríamos estimularlas para que se recuperen de manera aún más eficaz.
Una posible explicación, extraída de las experimentaciones realizadas en el pasado con ratones, es que hay un grupo de células madre en un punto inaccesible de las glándulas encargadas de producir la mucosa secretada por las vías respiratorias. Dicha ubicación ofrecería, evidentemente, un grado de protección más elevado frente al humo del tabaco que la superficie de las vías respiratorias.
Por ahora, nuestra investigación permite reiterar que dejar de fumar a cualquier edad no solo frena la acumulación de un daño permanente, sino que puede despertar de su letargo a las células que no han sufrido los efectos nocivos de los estilos de vida adoptados en el pasado

jueves, 9 de enero de 2020

No lo pienses ahora, ya te vendrá: la memoria puede depender de la hora del día.


No lo pienses ahora, ya te vendrá: la memoria puede depender de la hora del día.

A todos nos ha pasado: intentas recordar algo, y no hay manera. Simplemente, no te viene a la cabeza… hasta algunas horas más tarde, en las que casi sin esfuerzo eres capaz de recordar eso mismo, o incluso cosas más complejas. Pues bien, parece que la razón está en la actividad de un gen.
Pero antes de entrar en detalle, dos apreciaciones importantes. El estudio del que vamos a hablar se centra en conocimientos que tenemos y que no somos capaces de recordar, no en memorias que no hemos generado. O dicho de manera muy simple: por qué nos cuesta recordar la letra de una canción que nos sabemos, no por qué no recordamos el nombre de una persona que nos acaban de presentar y que no hemos llegado a memorizar.
Y lo segundo, que el estudio se ha realizado en ratones. El patrón general, la existencia de un mecanismo biológico, es igual entre ellos y nosotros. Pero tal vez los genes implicados no sean exactamente los mismos.
La idea en la que se basa el experimento es sencilla: que la capacidad para recordar cosas depende del momento del ciclo diario – el famoso ciclo circadiano – en el que nos encontremos. Principalmente, porque la actividad de los genes depende de este ciclo, y la memoria de ciertos genes.
Así que los investigadores seleccionaron dos tipos de ratones. Los primeros, de una cepa “salvaje” o sin modificar, para compararlos con una cepa que carece del gen BMAL1 que se encarga de regular otros muchos genes.
Bien, ya tenían los ratones. Pero necesitaban trabajar con un recuerdo seguro, con algo que supiesen que todos los ratones deberían recordar. Así que les presentaron, a todos y cada uno de los ratones, una estructura nueva para ellos. Y les dejaron el tiempo necesario para que se familiarizasen – que es fácil de reconocer: cuando dejan de hacerle caso, es porque ya lo han “interiorizado”.
Esta parte del experimento la llevaron a cabo algo antes de la hora normal de despertarse de los ratones – entre una y dos horas antes – que es el momento del ciclo circadiano en el que de manera natural hay menor concentración de BMAL1.
A partir de este punto, dividieron a cada grupo de ratones en dos subgrupos. A los del grupo “mañana” les volvieron a presentar la estructura 24 horas después de hacerlo la primera vez. De nuevo, en el momento en que en los ratones salvajes hay menos BMAL1.
Al grupo de la tarde les obligaron a recordar la estructura doce horas después de despertarse, el momento en el que los ratones salvajes tienen el máximo de BMAL1, y que por lo tanto sería el momento de mejor memoria.
Los resultados fueron claros: los ratones que mejor recordaban la estructura eran los que podía producir BMAL1 y debían recordar a las 12 horas de despertarse. Entre el resto de ratones, no existían grandes diferencias.
Así que la conclusión parece clara: la memoria funciona mejor en determinados momentos del día que en otros, y la razón está en la regulación de nuestro cuerpo. Así que, si no somos capaces de recordar algo que deberíamos saber, lo mejor es dejar pasar unas horas, que ya nos vendrá.