Comprar o vender una vivienda es sin duda una de las más importantes decisiones que se toman en la vida. Un agente con experiencia puede marcar la diferencia.
Agente Inmobiliario De tu Zona
Inmobliario Personal
viernes, 17 de abril de 2020
jueves, 16 de abril de 2020
¿NO ERES CAPAZ DE ESCUCHAR ESTE MOLESTO PITIDO? TE ESTÁS HACIENDO MAYOR…
¿NO ERES CAPAZ DE ESCUCHAR ESTE MOLESTO PITIDO? TE ESTÁS HACIENDO MAYOR…
Si tienes menos de 40 años es muy probable que lo oigas perfectamente o tengas la sensación de que suena algo. A partir de esta edad seguro que solo escuchas el silencio. ¿Por qué?
Cuando nuestro cuerpo envejece, cada órgano sufre con ese deterioro paulatino y lo evidencia de innumerables formas. Centrémonos, por ejemplo, en el sistema auditivo. Existe una forma bastante acertada de conocer la edad de una persona con un solo sonido. Hagamos la prueba, levantad el volumen de vuestros dispositivos digitales lo suficiente como para escuchar una melodía particular. Ahora, dadle al «PLAY» y decidme. ¿Escucháis algo? ¿Sentís algún sonido, por muy leve que sea?
En caso de que no hayáis escuchado nada de nada, es muy probable que tengáis 40 años o más. Y es que este sonido solo es audible si tienes menos de esta edad. Todo tiene que ver con el envejecimiento progresivo de nuestros oídos: cuanto más años cumplimos, menos somos capaces de escuchar nítidamente ciertas melodías, y más aún si son agudas.
Nuestro espectro audible va desde los 20 hasta los 20.000 herzios (de lo más grave a lo más agudo) y según nuestra edad seremos capaces de movernos más ampliamente por este camino y percibir mejor unos tonos que otros. En este caso, el sonido equivale a unos 15.000 herzios, pero como hemos comprobado, solo es efectivo para una parte de la población. Tendríamos que bajar a un rango de unos 8.000 herzios para que todos fuéramos capaces de distinguir el molesto sonido. Nuestros compañeros de ASAPScience lo demuestran en este vídeo, donde podemos escuchar varios rangos y dan con la respuesta a por qué perdemos audición con la edad.
Tal y como explican, «en nuestros oídos hay millones de células nerviosas diminutas llamadas ‘células pilosas’ (o ciliadas), las cuales son responsables de captar diferentes frecuencias y enviarles estas señales al cerebro, donde son procesadas. Pero a medida que envejecemos, la continua exposición al ruido y a sonidos fuertes, pueden romper, doblegar y destruir estas células». Pero, ¿por qué perdemos antes los sonidos más agudos? Al parecer, «estas células pilosas son las primeras en recibir estas ondas de sonidos». Al estar más expuestas, «experimentan mayor estrés y tienden a degenerarse más temprano».
Saber distinguirlos nos hará una idea de cómo de viejos son nuestros oídos y hacer una comparativa que pueda demostrar, por ejemplo, que usamos de manera excesiva el volumen cuando llevamos cascos. Así que si tu edad corresponde con la de tu sistema auditivo puedes estar tranquilo, pero si eres joven y ya no eres capaz de escuchar sonidos agudos propios de tu edad, sería bueno que acudieras al médico.
lunes, 13 de abril de 2020
POR QUÉ LOS NIÑOS NO ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS
POR QUÉ LOS NIÑOS NO
ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS.
Hasta ahora no hay una explicación
científica clara de por qué los niños no enferman con el coronavirus COVID-19,
pero un nuevo experimento puede dar una pista
La
epidemia de la gripe española entre 1918 y 1920 infectó a más de 500 millones
de personas en el mundo, que en aquella época era el 27 % de la población. Se
calcula que murieron entre 17 y 50 millones de personas. La mayor parte de los
muertos tenían entre 20 y 40 años de edad, y las personas de más de 65 años
tenían menos riesgo.
En el
caso del coronavirus COVID-19, es al revés. La mayor mortalidad se registra
entre personas mayores, mientras que los niños parecen no contraer la
enfermedad, y cuando lo hacen, tienen pocos.
Hasta el
momento los investigadores no han podido averiguar el porqué de esta
diferencia, pero descubrirlo podría llevar a tratamientos más efectivos para
todo el mundo, haciendo que el sistema inmunitario de los adultos responda como
responde el de los niños.
Un estudio de la universidad
John Hopkins encontró que sólo el 1% de los pacientes de
COVID-19 tenían menos fe 10 años. Otro estudio concluye que en toda China, solo nueve
niños han contraído el virus, y tienen síntomas leves.
Lo
habitual es que los virus ataquen más a las personas mayores, que tienen
sistemas inmunitarios debilitados, y a los niños pequeños, cuyo sistema
inmunitario aún no se ha desarrollado por completo, pero de alguna forma esta
última premisa no es cierta en el caso del coronavirus.
Los investigadores de la
Universidad de Texas, en declaraciones al Washington Post, han
explicado su trabajo reproduciendo un modelo de infección con ratones
humanizados. La respuesta fue la misma, y los autores jóvenes no sufrieron
síntomas. Al parecer puede que los niños se infecten igual, pero el problema es
una respuesta inflamatoria exagerada del sistema inmunitario en los adultos,
que produce más daños que la propia infección por el virus.
La
respuesta más contenida en los niños podría ser porque no han tenido tiempo de
acumular anticuerpos de virus similares. Otros investigadores apuntan a que los
pulmones de los adultos son más sensibles ya que han estado expuestos durante
más tiempo a la contaminación atmosférica, y padecen una inflamación crónica a
causa de ella
lunes, 30 de marzo de 2020
¿POR QUÉ LA GENTE HACE ACOPIO DE PAPEL HIGIÉNICO EN UNA CRISIS COMO LA DEL CORONAVIRUS? RESPONDEN CUATRO EXPERTOS
¿POR QUÉ
LA GENTE HACE ACOPIO DE PAPEL HIGIÉNICO EN UNA CRISIS COMO LA DEL CORONAVIRUS?
RESPONDEN CUATRO EXPERTOS.
Hay varios
factores psicológicos que pueden explicar el fenómeno de las personas que hacen
acopio de papel higiénico ante la amenaza del coronavirus
A medida que el coronavirus continúa
propagándose por todo el mundo,
la ansiedad aumenta. Los compradores temerosos de las medidas de cuarentena han
estado almacenando suministros para aguantar una o dos semanas de aislamiento.
En los últimos días hay noticias de escasez de desinfectante de manos y
advertencias de que las baterías y otros artículos
electrónicos podrían ser los siguientes. Sin embargo, el
aumento de la demanda de un producto en particular ha dejado vacíos los
estantes de los supermercados: el papel higiénico.
Por ejemplo, las tiendas en Japón, Estados Unidos y Nueva Zelanda también
se han quedado sin los preciosos rollos sanitarios. En Hong Kong, unos
ladrones asaltaron un supermercado a
punta de pistola para robar una entrega.
¿Pero por qué papel higiénico? La pregunta ha estado en el aire durante
al menos un mes, pero ahora es difícil de esquivar. Hemos preguntado a cuatro
expertos por sus ideas al respecto.
NIKI EDWARDS, ESCUELA DE SALUD PÚBLICA Y TRABAJO
SOCIAL, UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE QUEENSLAND:
El papel higiénico simboliza el control. Lo usamos
para «ordenar» y «limpiar». Además, está relacionado con una función corporal
que es algo tabú.
Cuando las personas se hacen conscientes del riesgo
del coronavirus, temen perder el control. El papel higiénico es una forma de
mantener el control sobre la higiene y la limpieza.
La gente no parece interesada en los sustitutos. Los
estantes de los supermercados todavía están llenos de otras toallas de papel y
pañuelos de papel.
Los medios tienen mucha responsabilidad con respecto a las noticias sobre
este virus y los mensajes al público. Si bien es crítico que haya transparencia
sobre las amenazas es crítica, fomentar la histeria y promover comportamientos
inapropiados está lejos de ser el ideal.
BRIAN COOK, PROYECTO DE PARTICIPACIÓN COMUNITARIA
PARA LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES, UNIVERSIDAD DE MELBOURNE:
Es una pregunta interesante. Mi sospecha es que tiene
que ver con la forma en que las personas reaccionan al estrés: quieren tener un
elemento que represente comodidad y seguridad. Para muchos occidentales hay un
«factor de asco» asociado con limpiarse sin papel.
También creo que hay un elemento pragmático. El papel
higiénico es un producto que ocupa mucho espacio y, por lo tanto, no es algo
que las personas tengan almacenado en circunstancias normales.
Es probable que muchas personas también usen papel
higiénico como pañuelo y, por lo tanto, se imaginen que necesitan mucho más si
tienen gripe o una enfermedad similar a la gripe.
Abastecerse de papel higiénico también es una acción relativamente barata,
y a las personas les gusta pensar que están «haciendo algo» cuando se sienten
amenazadas.
DAVID
SAVAGE, NEWCASTLE BUSINESS SCHOOL, UNIVERSIDAD DE NEWCASTLE:
Creo que es el producto perfecto. Es no perecedero y
es uno de los pocos productos de los que puedes abastecerse que está
garantizado que al final vas a usar.
No lo sé con certeza, pero sospecho que la mayoría de
las personas solo compran papel higiénico cuando se acaba, lo que podría ser un
problema si necesitan permanecer aisladas durante dos semanas.
Así que creo que esto es solo un proceso de preparación, porque hemos visto
que el papel higiénico se ha convertido en un bien escaso en otros lugares.
ALEX RUSSELL, FACULTAD DE SALUD, CIENCIAS MÉDICAS
Y APLICADAS, UNIVERSIDAD CENTRAL DE QUEENSLAND:
Hay varios factores en juego. Las personas no solo
almacenan papel higiénico. Se venden todo tipo de artículos, como mascarillas y
desinfectante para manos. Cosas como productos enlatados y otros alimentos no
perecederos también se venden bien.
La gente está asustada y se está refugiando. Están
comprando lo que creen que necesitan y uno de estos artículos es papel
higiénico.
Creo que estamos viendo la falta de papel higiénico
más que las otras cosas porque los paquetes de papel higiénico son artículos
grandes que ocupan mucho espacio en los estantes. Ver un producto pequeño
vendido en el supermercado (como desinfectante de manos) no es tan inusual, y
es solo un pequeño agujero en el estante que a menudo se llena temporalmente
con productos cercanos.
Pero si el papel higiénico desaparece, es una gran
cantidad de espacio en los estantes que no se puede reemplazar fácilmente con
otras cosas cercanas.
Una segunda razón por la que podríamos notarlo más es
porque no hay sustitutos evidentes. Si el supermercado no tiene un ingrediente
particular para la cena, puedes cambiarlo o hacer una cena completamente diferente.
Pero si no hay un rollo de papel higiénico eso es bastante frustrante para
todos. Claro, tienes pañuelos de papel o toallitas de papel, pero no es lo
mismo, ¿verdad
viernes, 27 de marzo de 2020
Los mejores ejercicios para personas mayores en casa.
Los mejores
ejercicios para personas mayores en casa.
A estas alturas quedan pocas dudas de
que el ejercicio físico es una necesidad para las personas de edad avanzada,
pero va mucho más allá de caminar y dar paseos. Los ejercicios de fuerza son
imprescindibles para mantener la salud en la vejez. Estos son ejercicios que
cualquiera puede hacer en casa sin necesidad de equipamiento.
Uno de los síntoma más relevantes del
envejecimiento es la pérdida de masa muscular. A partir de los 30 años las
personas que no hacen ejercicio pierden entre un 3 y un 5 % de músculo cada
diez años. Las consecuencias son terribles: mayor riesgo de osteoporosis y
fracturas, metabolismo reducido, mayor acumulación de grasa y, por tanto, mayor
riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
En un reciente estudio publicado por la
revista Cell con personas de todas las edades se comprobó que
el ejercicio de fuerza mejoraba en todas la masa muscular. Pero al
mirar en el interior de las células vino la sorpresa. En las personas jóvenes
los intervalos de alta intensidad habían cambiado la expresión de 274 genes,
comparados con 170 para quienes hacían ejercicio moderado. Pero en las personas
mayores que hacían intervalos, hasta 400 genes estaban actuando de forma
diferente, comprados con solo 19 genes para el ejercicio moderado. Estos genes
son precisamente los que se desactivan cuando envejecemos, y el ejercicio de
fuerza los estaba manteniendo activos.
Mantener los músculos fuertes tiene un
efecto secundario importante: protege contra las caídas. Una caída y una
fractura de cadera es a menudo el principio del fin para personas mayores que
estaban sanas hasta entonces. Con las fracturas llegan largas
hospitalizaciones, depresión, inmovilidad, ganancia de peso, pérdida de fuerza
muscular y otras enfermedades.
¿Qué es un ejercicio de fuerza? Aquel que hace trabajar a nuestros músculos
por encima del 80% de su capacidad, bien por usar una carga elevada o bien por
hacer repeticiones hasta el límite de la fatiga. Ese 80% es diferente para cada
persona. Para un levantador de pesas puede ser cargar con 200 kilos, para una
persona mayor, levantarse diez veces de la silla. En ambos casos, el ejercicio
está estimulando sus músculos para que trabajen.
Es muy sencillo hacer una tabla de ejercicios completa en casa con cargas
adaptadas a cualquier condición física. Aquí tenéis algunas de las opciones al
alcance de todo el mundo:
Flexiones contra la pared 4×10
Es muy fácil regular el esfuerzo, cuando más nos inclinemos, mayor será la
carga. Tenemos que conseguir hacer las diez repeticiones y notar que aún
podríamos hacer dos más. Después, descansar un minuto y medio, y repetir un
total de cuatro rondas.
Sentadillas 4×10
Este es el ejercicio por excelencia para mejorar el estado de las piernas,
la espalda y el abdomen (que nos está sujetando). Hay que mantener la mirada al
frente y extender los brazos para mantener el equilibrio. Para mayor seguridad,
se puede usar una silla, levantarse de ella y volverse a sentar. Descansa un
minuto y medio o dos minutos entre cada serie.
De puntillas con apoyo 4×10 x pierna
Se puede hacer con una pierna en el aire, o si no tenemos fuerza
suficiente, con las dos a la vez. Nos apoyaremos en el respaldo de una silla o
en el borde de una mesa para mayor seguridad y nos pondremos de puntillas sobre
el pie apoyado (o sobre los dos). Hay que intentar mantenerse de puntillas un
segundo cada vez y no dejarse caer, sino bajar lentamente.
Levantar un peso hasta el pecho 4×10
En este ejercicio es muy importante mantener la espalda recta y la mirada
al frente. El peso puede ser una bolsa con libros, o cualquier otra cosa que se
pueda agarrar cómodamente con las dos manos. Hay que colocar el peso entre las
piernas, agarrarlo y subirlo hasta el pecho. Repetir diez veces y descansar un
minuto y medio entre serie y serie.
Subir y bajar escalones 4x 1 minuto
Un escalón o un banco bajo es todo lo que necesitas para obtener los
beneficios de un ejercicio básico, como subir escaleras. Sube un pie, después
el otro, y baja con los pies en orden inverso, primero uno y después otro.
Repite durante un minuto, descansa otro minuto, y haz cuatro rondas en total.
¿Demasiado fácil? Carga con dos bolsas (de pesos iguales) en cada mano.
lunes, 23 de marzo de 2020
EL GRUPO SANGUÍNEO A, MÁS VULNERABLE AL CORONAVIRUS
EL GRUPO
SANGUÍNEO A, MÁS VULNERABLE AL CORONAVIRUS
Las
personas con grupo sanguíneo A son más vulnerables a la infección por el nuevo
coronavirus, mientras que las del tipo O son más resistentes, según un estudio
recientemente publicado en China
Los investigadores de la Universidad de Wuhan tomaron muestras de 2.000 pacientes infectados
por coronavirus en Wuhan and Shenzhen y los compararon con poblaciones sanas.
Las personas con sangre tipo A se infectaban con más facilidad y tenían
síntomas más graves. Esto podría ayudar a prever las necesidades de tratamiento
de los pacientes infectados.
Como muchos estudios relacionados con coronavirus, ha sido
publicado sin pasar por el proceso de revisión por pares, habitual en las
publicaciones científicas. Los investigadores advierten de que aunque la
muestra es grande, con 2.000 pacientes, es muy pequeña comparada con los
180.000 infectados, y es pronto para convertir sus resultados en una directriz
general, pero sí puede ayudar a prestar más atención cuando se analice la
sangre de los pacientes infectados.
Los grupos sanguíneos dependen de los antígenos presentes en
la sangre de cada persona, un material en la membrana de los glóbulos
sanguíneos que puede provocar una respuesta inmunitaria en las personas que se
encuentran con células que no se corresponden con su tipo.
Los grupos sanguíneos fueron descubiertos por el biólogo
austríaco Karl Landsteiner en 1901 y desde entonces es un procedimiento
habitual en las transfusiones. Todavía no se conocen los detalles de su
evolución a lo largo de la historia de la especie humana, pero sí que tienen
influencia en otras infecciones, como la hepatitis o el virus SARS, por lo que
no sería sorprendente que también afectaran a los pacientes infectados por el
nuevo coronavirus.
Los investigadores también
advierten en declaraciones al diario South China Morning Post que
“no hay que entrar en pánico si eres del tipo A, ni tampoco pensar que eres
inmune si eres del grupo O”, y recomiendan seguir las directrices de protección
e higiene recomendadas por las autoridades.
lunes, 16 de marzo de 2020
POR QUÉ LOS NIÑOS NO ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS
POR QUÉ LOS NIÑOS NO
ENFERMAN TANTO CON EL CORONAVIRUS COMO LOS ADULTOS
Hasta ahora no hay una
explicación científica clara de por qué los niños no enferman con el
coronavirus COVID-19, pero un nuevo experimento puede dar una pista
La epidemia de la gripe española entre 1918 y 1920
infectó a más de 500 millones de personas en el mundo, que en aquella época era
el 27 % de la población. Se calcula que murieron entre 17 y 50 millones de
personas. La mayor parte de los muertos tenían entre 20 y 40 años de edad, y
las personas de más de 65 años tenían menos riesgo.
En el caso del coronavirus COVID-19, es al revés. La
mayor mortalidad se registra entre personas mayores, mientras que los niños
parecen no contraer la enfermedad, y cuando lo hacen, tienen pocos.
Hasta el momento los investigadores no han podido
averiguar el porqué de esta diferencia, pero descubrirlo podría llevar a
tratamientos más efectivos para todo el mundo, haciendo que el sistema
inmunitario de los adultos responda como responde el de los niños.
Un estudio de la universidad John Hopkins encontró que
sólo el 1% de los pacientes de COVID-19 tenían menos fe 10 años. Otro estudio
concluye que en toda China, solo nueve niños han contraído el virus, y
tienen síntomas leves.
Lo habitual es que los virus ataquen más a las
personas mayores, que tienen sistemas inmunitarios debilitados, y a los niños
pequeños, cuyo sistema inmunitario aún no se ha desarrollado por completo, pero
de alguna forma esta última premisa no es cierta en el caso del coronavirus.
Los investigadores de la Universidad de Texas, en
declaraciones al Washington Post, han explicado su trabajo reproduciendo un
modelo de infección con ratones humanizados. La respuesta fue la misma, y los
autores jóvenes no sufrieron síntomas. Al parecer puede que los niños se
infecten igual, pero el problema es una respuesta inflamatoria exagerada del
sistema inmunitario en los adultos, que produce más daños que la propia
infección por el virus.
La respuesta más contenida en los niños podría ser
porque no han tenido tiempo de acumular anticuerpos de virus similares. Otros
investigadores apuntan a que los pulmones de los adultos son más sensibles ya
que han estado expuestos durante más tiempo a la contaminación atmosférica, y
padecen una inflamación crónica a causa de ella.
jueves, 6 de febrero de 2020
LAS CÉLULAS QUE PROTEGEN CONTRA EL CÁNCER DE PULMÓN CRECEN DE NUEVO AL DEJAR DE FUMAR.
LAS CÉLULAS QUE PROTEGEN
CONTRA EL CÁNCER DE PULMÓN CRECEN DE NUEVO AL DEJAR DE FUMAR.
El organismo de las
personas que abandonan el tabaco restaura las vías respiratorias con células no
cancerosas que ayudan a proteger los pulmones
Sabemos que dejar de fumar es un paso fundamental
si se pretende reducir el riesgo de padecer cáncer de
pulmón, pero hasta ahora los expertos no estaban seguros del motivo. La investigación en la que venimos trabajando durante
los últimos tiempos ha revelado que el organismo de las personas que abandonan
el tabaco restaura las vías respiratorias con células no cancerosas que ayudan
a proteger los pulmones, lo que posibilita la disminución del riesgo de sufrir
cáncer.
El cáncer se desarrolla cuando una sola célula
experimenta unos cambios genéticos, llamados mutaciones, que enseñan a las
células a ignorar las limitaciones propias de su crecimiento y propician su
replicación descontrolada a toda velocidad. A lo largo de
nuestra vida, la totalidad de nuestras células adquieren mutaciones a un ritmo
constante (entre 20 y 50 al año). Por suerte, la inmensa mayoría de
estas mutaciones son completamente inofensivas y no afectan a nuestras células
en modo alguno.
Sin embargo, en ocasiones se puede producir una
mutación en el gen menos oportuno de la célula menos indicada, lo que puede
derivar en la aparición de un cáncer. Estas modificaciones genéticas reciben el
nombre de “mutaciones conductoras”. Para que la célula fuera
cancerosa, tendría que experimentar estas mutaciones conductoras en una cantidad entre cinco y 10 veces mayor de lo
normal.
Gracias a los avances producidos en la tecnología de
secuenciación del ADN, disponemos de la capacidad para estudiar los 3 000
millones de bases genéticas que componen el genoma o, lo que es lo mismo, la
huella genética de una célula. Al secuenciar el ADN de las células cancerosas
de los pulmones, tanto de personas fumadoras como no fumadoras, constatamos que
el consumo de tabaco multiplica la cifra de mutaciones.
La unión de los elementos carcinógenos del tabaco al
ADN se ve influenciada por sus propiedades químicas. Así pues, determinados
tipos de mutación tienen más probabilidad de ocurrir que otros distintos. En el
caso del tabaco, este imprime una inconfundible “rúbrica” en
el genoma al producir las mutaciones, al contrario de lo que ocurre con otros
tipos de daño genético.
Nuestro equipo de trabajo se ha centrado en las etapas
más tempranas del desarrollo del cáncer de pulmón. Tratamos de comprender, en
particular, el proceso que atraviesan las células normales al ser expuestas al
tabaco.
Con el fin de analizar de qué manera se ven afectadas,
elaboramos procedimientos para conseguir aislar las células normales a partir
de pequeñas biopsias de las vías respiratorias del paciente para, a
continuación, cultivarlas en una incubadora y obtener así el ADN necesario para
la secuenciación. Posteriormente, analizamos los genomas de 632 células de 16
participantes diferentes, entre los que se incluían cuatro personas que no
habían probado nunca el tabaco, seis exfumadores y tres fumadores (todos de
mediana edad o mayores), así como tres niños.
Entre aquellos que nunca habían fumado, descubrimos
que el número de mutaciones celulares había aumentado a un ritmo constante a
medida que habían pasado los años, por lo que en una persona de 60 años la
cifra natural de mutaciones de cada célula del pulmón oscila entre las
1 000 y las 1 500. Estas variaciones, provocadas por el deterioro
lógico de la salud con la edad, son el mismo tipo de mutaciones que se pueden
observar en los demás órganos. De todas las células de personas no fumadoras
estudiadas, tan solo el 5 % presentaban algún tipo de mutación conductora.
Sin embargo, los resultados que observamos en
individuos fumadores fueron muy diferentes. Descubrimos que cada célula
pulmonar presentaba una media de 5 000 mutaciones más que en cualquier
persona no fumadora de la misma edad. Aún más sobrecogedor resultó comprobar
que las variaciones entre las diferentes células de los fumadores también se
veían incrementadas.
Algunas células habían sufrido entre 10 000 y
15 000 mutaciones, 10 veces más de lo que cabría esperar en una persona
que no fuma. Estas mutaciones extraordinarias exhibían la firma de los químicos
presentes en el humo del tabaco, lo cual confirmó que podían ser atribuidas a
los cigarros.
Junto al aumento del número total de mutaciones,
percibimos también un incremento sustancial de la cantidad de mutaciones
conductoras. Más de la cuarta parte de las células de los pulmones de los
individuos fumadores analizados tenían al menos una mutación conductora, e
incluso algunos alcanzaban las dos o tres. Dado que basta con entre cinco y 10
mutaciones de este tipo para desarrollar cáncer, toda apunta a que muchas de
las células normales de los pulmones de estos fumadores de mediana edad o
mayores acabarán siendo células cancerosas.
Nunca es tarde para dejarlo
De todos los hallazgos que llevamos a cabo, el más emocionante
se produjo en aquellas personas que habían abandonado el tabaco. Observamos que
los exfumadores tenían dos tipos de células: el primer grupo presentaba las
miles de mutaciones extra advertidas en personas que continuaban fumando; el
segundo, sin embargo, estaba compuesto por células normales con la misma
cantidad de mutaciones que se podría observar en las células de alguien que
nunca había probado un cigarro.
Este grupo casi normal de células era cuatro veces más
extenso en exfumadores que en fumadores, lo cual indica que las células se
reproducen para recubrir el epitelio de las vías respiratorias de un individuo
cuando deja de fumar. Esta proliferación de células prácticamente normales se
puede apreciar incluso en personas que han fumado una cajetilla diaria durante
más de 40 años.
La razón por la cual este descubrimiento es tan
trascendental reside en que este tipo de células casi normales poseen la
capacidad de proteger contra el cáncer. Si analizásemos una célula de un pulmón
con cáncer de una persona exfumadora, procedería invariablemente del grupo de células más perjudicadas, nunca del grupo de
células casi normales.
Por lo tanto, ahora sabemos que el motivo por el cual
nuestro riesgo de padecer cáncer disminuye de manera tan significativa se debe
a que las vías respiratorias se restituyen con células que son básicamente
normales. El próximo paso será identificar cómo estas logran evitar
deteriorarse al exponerse al humo de un cigarro y de qué forma podríamos
estimularlas para que se recuperen de manera aún más eficaz.
Una posible explicación, extraída de las
experimentaciones realizadas en el pasado con ratones, es que hay un grupo de células madre en un punto
inaccesible de las glándulas encargadas de producir la mucosa secretada por las
vías respiratorias. Dicha ubicación ofrecería, evidentemente, un grado de
protección más elevado frente al humo del tabaco que la superficie de las vías
respiratorias.
Por
ahora, nuestra investigación permite reiterar que dejar de fumar a cualquier
edad no solo frena la acumulación de un daño permanente, sino que puede
despertar de su letargo a las células que no han sufrido los efectos nocivos de
los estilos de vida adoptados en el pasado
jueves, 9 de enero de 2020
No lo pienses ahora, ya te vendrá: la memoria puede depender de la hora del día.
No lo pienses ahora, ya te vendrá: la memoria puede
depender de la hora del día.
A todos nos ha pasado: intentas recordar algo, y no hay manera.
Simplemente, no te viene a la cabeza… hasta algunas horas más tarde, en las que
casi sin esfuerzo eres capaz de recordar eso mismo, o incluso cosas más
complejas. Pues bien, parece que la razón está en la actividad de un gen.
Pero antes de entrar en detalle, dos apreciaciones importantes. El estudio
del que vamos a hablar se centra en conocimientos que tenemos y que no somos
capaces de recordar, no en memorias que no hemos generado. O dicho de manera
muy simple: por qué nos cuesta recordar la letra de una canción que nos
sabemos, no por qué no recordamos el nombre de una persona que nos acaban de
presentar y que no hemos llegado a memorizar.
Y lo segundo, que el estudio se ha realizado en ratones. El patrón general,
la existencia de un mecanismo biológico, es igual entre ellos y nosotros. Pero
tal vez los genes implicados no sean exactamente los mismos.
La idea en la que se basa el experimento es sencilla: que la capacidad para
recordar cosas depende del momento del ciclo diario – el famoso ciclo
circadiano – en el que nos encontremos. Principalmente, porque la actividad de
los genes depende de este ciclo, y la memoria de ciertos genes.
Así que los investigadores seleccionaron dos tipos de ratones. Los
primeros, de una cepa “salvaje” o sin modificar, para compararlos con una cepa
que carece del gen BMAL1 que se encarga de regular otros muchos genes.
Bien, ya tenían los ratones. Pero necesitaban trabajar con un recuerdo
seguro, con algo que supiesen que todos los ratones deberían recordar. Así que
les presentaron, a todos y cada uno de los ratones, una estructura nueva para
ellos. Y les dejaron el tiempo necesario para que se familiarizasen – que es
fácil de reconocer: cuando dejan de hacerle caso, es porque ya lo han
“interiorizado”.
Esta parte del experimento la llevaron a cabo algo antes de la hora normal
de despertarse de los ratones – entre una y dos horas antes – que es el momento
del ciclo circadiano en el que de manera natural hay menor concentración de
BMAL1.
A partir de este punto, dividieron a cada grupo de ratones en dos
subgrupos. A los del grupo “mañana” les volvieron a presentar la estructura 24
horas después de hacerlo la primera vez. De nuevo, en el momento en que en los
ratones salvajes hay menos BMAL1.
Al grupo de la tarde les obligaron a recordar la estructura doce horas
después de despertarse, el momento en el que los ratones salvajes tienen el
máximo de BMAL1, y que por lo tanto sería el momento de mejor memoria.
Los resultados fueron claros: los ratones que mejor recordaban la
estructura eran los que podía producir BMAL1 y debían recordar a las 12 horas
de despertarse. Entre el resto de ratones, no existían grandes diferencias.
Así que la conclusión parece clara: la memoria funciona mejor en
determinados momentos del día que en otros, y la razón está en la regulación de
nuestro cuerpo. Así que, si no somos capaces de recordar algo que deberíamos
saber, lo mejor es dejar pasar unas horas, que ya nos vendrá.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)