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jueves, 5 de junio de 2014

¿Por qué las frutas y verduras son buenas para tu cerebro?

¿Por qué las frutas y verduras son buenas para tu cerebro?

Por Monica De Haro | Salud y bienestar – mar, 27 may 2014 10:03 CEST
            
Comer más frutas y verduras puede reducir el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), según concluye una nueva investigación que se publica esta semana en 'Stroke: Journal of the American Heart Association'.


Los nutricionistas siempre recomiendan hacer una dieta rica en frutas y verduras. (Foto: Getty Images)


El estudio además advierte del bajo consumo de frutas y verduras en todo el mundo, algo que se generaliza aún más en los países con bajos y medianos ingresos. Por otra parte, sus autores realizaron un metaanálisis de 20 investigaciones publicadas en los últimos diecinueve años, con el que evaluaron los efectos de la ingesta de frutas y verduras en el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) a nivel mundial.

Y los resultados fueron de lo más interesantes. El riesgo de ACV se redujo en un 32 por ciento con cada 200 gramos de fruta consumida cada día y un 11 por ciento por cada 200 gramos de vegetales que se ingirieron a diario. "Mejorar la dieta y el estilo de vida es fundamental para reducir el riesgo cardiaco y el accidente cerebrovascular en la población", aconseja Yan Qu, autor principal del estudio y director de la unidad de cuidados intensivos en el Hospital Municipal de Qingdao.

"En particular, es muy recomendable una dieta rica en frutas y verduras, ya que cumple con las necesidades de micronutrientes, macronutrientes y fibra", añade.

[Relacionado: Las frutas y verduras que tienen más pesticidas]
En este sentido, cabe aclarar que los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) aportan calorías o energía y que además nuestro cuerpo necesita pequeñas cantidades de micronutrientes como vitaminas y minerales.
Yan Qu también hizo alusión a estudios que demuestran que el alto consumo de vegetales y fruta puede disminuir la presión arterial y mejorar la función microvascular, reduciendo de esta forma el riesgo de infarto. Pero ahí no acaba todo, ya que estos alimentos tienen efectos favorables sobre el índice de masa corporal (IMC), la circunferencia de la cintura, el colesterol, la inflamación y el estrés oxidativo.

Aunque los científicos no encontraron diferencias significativas en el efecto según la edad (menor o mayor de 55 años), sí que incidieron en los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que reflejan la reducción de la carga de ictus isquémico en un 19 por ciento gracias al consumo diario de hasta 600 gramos de frutas y verduras. 

[Además: Los alimentos más beneficiosos para tu cerebro]
Por ejemplo, mientras en China el accidente cerebrovascular es la principal causa de muerte con una estimación de 1,7 millones de muertes en 2010, en Estados Unidos es la cuarta causa número de muerte y el principal motivo de discapacidad. Por esto la Sociedad Americana del Corazón recomienda que el adulto medio coma entre cuatro y cinco porciones de frutas y verduras todos los días como base de una dieta de 2.000 calorías.
Y es que no hay duda de que una dieta rica en varios tipos de frutas y verduras es una manera de obtener los nutrientes importantes que la mayoría de las personas necesitan. Sin olvidarnos de las vitaminas, los minerales 

viernes, 30 de mayo de 2014

El suicidio, la gran epidemia silenciosa

El suicidio, la gran epidemia silenciosa
Por Daniel Mediavilla | Materia – mié, 28 may 2014

Los investigadores piden tratar el suicidio como una dolencia independiente de otras enfermedades mentales, con financiación propia para comprender sus mecanismos. El Gobierno no tiene planes específicos para afrontar un problema que acaba con más de 3.500 vidas al año en España
Imaginemos que una enfermedad o un fenómeno social matase en España a más de 3.500 personas al año, más de 2,5 veces que los accidentes de tráfico. E imaginemos también que el Gobierno no tuviese ningún plan para tratar de combatir ese problema y afirmase que no prevé tener uno en un futuro próximo. La situación, por desgracia, no es imaginaria y el fenómeno tiene un nombre: suicidio.
Acabar con la propia vida es mucho más frecuente que matar a otro (en España, en 2012, hubo diez veces más suicidios que homicidios), pero ese acto resulta tan difícil de aceptar que la forma de reaccionar ante él suele ser un silencio estupefacto. Esta respuesta ante un problema de grandes dimensiones hace que, tal y como recuerda un artículo de opinión publicado la semana pasada  en la revista Nature, “pese a su gran impacto social se haya avanzado muy poco en la comprensión científica y en el tratamiento del comportamiento suicida”.
Los autores del artículo, André Aleman y Damiaan Denys, profesores de las universidades de Groninga y Ámsterdam, piden que se tomen cuatro medidas para comenzar a mitigar el problema: reconocer la tendencia al suicidio como un trastorno separado de otras enfermedades mentales, investigar sobre sus mecanismos biológicos  y psicológicos, aportar financiación específica para combatir el suicidio y poner en marcha programas de prevención basados en la evidencia. Además, reclaman un esfuerzo coordinado de las autoridades sanitarias, los médicos y los investigadores.
Hasta ahora, en España “no hay ningún plan nacional para prevenir el suicidio ni se ha creado un observatorio, como hay en otras materias, pese a la insistencia de algunas sociedades como la nuestra”, afirma Lucas Giner, portavoz de la Sociedad Española de Psiquiatría. “Hay alguna mención sobre prevención del suicidio en el libro verde de sanidad y algún programa específico de prevención a nivel muy local, pero se ha tenido poco en cuenta”, añade.
El ejército de EEUU pierde a más gente por suicidios que en combate
Entre el 50% y el 90% de los casos de suicidio (la amplitud de la horquilla es una muestra de la falta de conocimiento) están relacionados con distintas dolencias psiquiátricas como la depresión o el alcoholismo, y combatirlas reduce las tasas de suicidio. Sin embargo, apenas existen estudios que traten de detectar factores de riesgo de la conducta suicida, separados de otras enfermedades, a través de herramientas como los marcadores genéticos o identificando el papel de problemas como la dificultad para regular las emociones.
Para cambiar esta situación, los autores reclaman que se incluya un apartado de financiación específica para este problema en grandes programas de apoyo a la ciencia como el europeo Horizonte 2020. Hasta ahora, una de las instituciones que más en serio se han tomado este problema es el ejército de EEUU, que en las últimas guerras ha perdido a más soldados por suicidio que en combate. En 2009, lanzó el proyecto STARRS, de 65 millones de dólares, para recopilar información genómica, médica, psicológica y de estilo de vida de más de 100.000 soldados. El objetivo era tratar de identificar factores de riesgo y medidas preventivas, además de biomarcadores que ayudasen a determinar los factores que hacen más o menos resistente a un individuo o la forma en que funcionan sus conexiones cerebrales.
En este ámbito ha sido posible identificar factores de riesgo específicos para el suicidio independientemente de otras enfermedades a las que suele ir asociado. Según cuentan Aleman y Denys, un equipo de investigadores del Sistema de Salud para Veteranos de San Diego, en California comparó la actividad cerebral de varios individuos que habían luchado en la guerra y a los que se consideraba en riesgo de suicidio con otros que también habían entrado en combate, pero no estaban en riesgo. Los soldados de ambos grupos tenían niveles similares de depresión y estrés postraumático.
En su análisis, los investigadores observaron que los miembros del grupo “suicida” tenían una activación más intensa en el córtex del cíngulo anterior y el prefrontal cuando cometían errores en tareas que requerían concentración. Estas zonas del cerebro están relacionadas con el control cognitivo y la vigilancia de las propias acciones y los autores plantean que ese esfuerzo extra en tareas de autocontrol podía ser muestra de una debilidad a la hora de superar el estrés.
Dificultar el suicidio
Pese al fatalismo con que se lo toman las administraciones, los expertos creen que comprender mejor este complejo fenómeno puede ayudar a reducir el número de víctimas y a entender por qué, por ejemplo, el fuerte aumento del uso de antidepresivos en la última década no ha ido asociado a un descenso general de los suicidios. Otras medidas que sí han tenido éxito, según explica Giner, es el acceso a armas o las protecciones en algunos sitios como viaductos o monumentos altos. En EEUU, la mitad de los suicidios se consuman con las omnipresentes armas de fuego y modelos informáticos indican que restringir su acceso reduciría las muertes por esta causa hasta en un 10%.
En la misma línea de dificultar que quienes tienen tendencias suicidas sucumban a un impulso que no tiene por qué ser permanente, los resultados del informe STARRS sugieren que una pequeña modificación en los automóviles podría salvar cientos de vidas. En 2010, en EEUU, 735 personas se quitaron la vida en el interior de sus coches asfixiados por el monóxido de carbono de sus tubos de escape. Según el informe del ejército, 600 de esas muertes se podrían prevenir si los fabricantes instalasen un sensor en el interior de los vehículos que apagase el motor a partir de cierta acumulación de gases tóxicos.
En España hay diez veces más suicidios que homicidios

Desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se reconoce que no existe ningún plan específico para tratar de atajar este problema ni se prevé poner en marcha uno en un futuro próximo. Por el momento, pese a que los investigadores sugieren que las políticas activas para afrontar el problema pueden ayudar a reducirlo, mirar para otro lado es lo más frecuente cuando se trata del suicidio.  En 2012 se quitaron la vida en España 3.539 personas, hombres en el 77% de los casos.

martes, 20 de mayo de 2014

Suben compraventas e hipotecas para viviendas

Suben compraventas e hipotecas para viviendas
En el primer trimestre aumentan un 40% las transacciones, un 48% los préstamos y un 2% el precio
Hay mayor actividad. Sube un 41,5%,- una vez desestacionalizado- el número de viviendas que han sido adquiridas durante el primer trimestre de este año en las notarías, respecto al mismo periodo de 2013. Una cifra positiva como la obtenida en los Registros, a pesar del desfase entre la firma de la escritura y su registro. También suben el número de las hipotecas para vivienda y la creación de nuevas sociedades.
Antes de alegrarse de que se desperece la actividad, hay que recordar que buena parte de las compraventas previstas para 2013 se adelantaron al 2012 para poder seguir desgravando por compraventa de vivienda habitual, por lo que se compara con un primer trimestre especialmente negro.
Solo en el mes de marzo se cerraron 30.300 transacciones lo que supone un 35% de incremento interanual. Destaca el aumento del volumen de vivienda usada que cambió de mano, un 48,5%.
Basándose en estos datos y los relativos a préstamos y constitución de sociedades -unas 26.000 durante el primer trimestre-, el Centro de Información Estadística del Notariado, habla de "el fin de la espiral depresiva".
En cuanto al precio por metro cuadrado durante el trimestre, subió un 1,6%. Si nos ceñimos a las vendidas en marzo, anota 1.248 euros el metro cuadrado, tras una caída de casi el 5% interanual.
En marzo subió ligeramente el precio de los pisos usados, un 1%, mientras que baja un 14,5% interanual el de los de precio libre, situándose en 1.798 euros el metro cuadrado.

El precio promedio de los unifamiliares es de 1.008 euros el metro cuadrado, tras bajar un 6%.

martes, 13 de mayo de 2014

El precio de la vivienda cae un 6,7% en el primer trimestre, hasta niveles de 2003

El precio de la vivienda cae un 6,7% en el primer trimestre, hasta niveles de 2003
Las mayores bajadas en la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Cantabria, según Tinsa
El índice IMIE Mercados Locales correspondiente al primer trimestre de 2014 de la tasadora Tinsa revela que el precio de la vivienda en España sufrió un recorte del 6,7%. El decremento acumulado de este indicador desde el último trimestre de 2007, fecha en la que se alcanzaron los valores máximos, se sitúa en el 39,7% a nivel nacional, siendo el valor medio actual de las viviendas en España semejante al del tercer trimestre de 2003.
Los dos últimos trimestres del año 2013 registraron ya bajadas inferiores al 10%; concretamente del 9,3% en el tercero y 8,3% en el cuarto. Efectuando un análisis por comunidades autónomas, la merma interanual más acusada del valor de la vivienda se ha producido en la Comunidad de Madrid, con un 12,8%, seguida de Castilla-La Mancha, un 11,5%, y Cantabria, donde se ha reducido un 10,4% en el último año. El resto de comunidades autónomas han registrado descensos por debajo del 10%. Las autonomías que han tenido un comportamiento más acorde al nacional son Andalucía (-7,2%) y Cataluña (-5,8%).
El menor descenso de valor del uso residencial lo ha registrado Galicia, donde se ha reducido tan sólo un 2,1%, seguida por Aragón, con un 2,7%, y las Islas Baleares, con un 3,4%. En Melilla, Extremadura y las Islas Canarias tampoco se ha sobrepasado el 5% de pérdida de valor interanual.
Por otro lado, Castilla-La Mancha es, por el momento, la única comunidad autónoma que registra un descenso acumulado desde su valor máximo superior al 50%, en concreto de un 51,1% desde el tercer trimestre de 2007. Cataluña (49,5%), Aragón (47,5%), la Comunidad de Madrid (47%) y la Comunidad Valenciana (46,3%) presentan las siguientes bajadas acumuladas más acusadas, todos ellos por encima del 45%.
A excepción de Melilla, con un recorte del 14,8%, todas las comunidades han sufrido mermas superiores al 25%, las menores en Extremadura (28,5%) y Asturias (29,8%).